Desde el momento en que me propuso el editor del blog publicar acerca de
tan complejo ser, me puse a pensar desde que punto de vista debía tomar a
Vincent Van Gogh, porque no es un artista simple, sino un ser humano que se vio
total y completamente atravesado por su obra, y viceversa: su obra atravesada
por las vicisitudes de su corta existencia. Muchos quedamos prendados de su
paleta de colores, y de su pincelada,tan característica y al mismo tiempo
extraña para el momento del proceso histórico (un juego de dicótomas, si, tan pronto)
por el que pasaba el arte en ese momento (estamos hablando de finales, ahí...
muy en el borde del siglo XIX).Pero la verdad no quiero hablar simplemente de
su obra, porque para eso vamos a un Taschen de Van Gogh y es lo mismo!
Vincent Van Gogh fue desde niño marcado, desde que sus padres lo
nombraron igual que a un hermano mayor que nació muerto ( miren que fuerte
desde la psicología que puede llegar a ser esto) , luego repetida la historia
por el maestro Dalí, que no viene al caso, pero creo que es un buen detalle a
tomar en cuenta, para ilustrarnos un poquito de paso acerca de estos brillantes
artistas. Vincent habla de su propia niñez como triste y estéril, pero ya desde
joven comienza a interesarse por el dibujo (como medida de escape quizás?),muy
posiblemente, pero siempre a su manera, porque fue un autodidacta. Tuvo muchas
idas y venidas, amores no correspondidos, peleas en su familia, donde el único
a quien encontraba a su lado era a Theo, su cable a tierra, su hermano,
marchant y crítico ( el único a quien toleraba), Theo que estuvo siempre, cerca
o lejos, para él. Para más información, nos remitamos a “Cartas a Theo”.
Y nuestro querido Vincent desde que comenzó con su problema mental
estuvo consciente de esto, constantemente tuvo la certeza de que algo andaba
mal dentro de si mismo; con su carácter delicado y maníaco, sus vaivenes entre
la cordura y la perdición llego a conocer a grandes pintores, obras destacadas,
y hasta convivir con uno de ellos, al menos durante unos meses.
Recordemos que Theo era un marchant de arte, por lo tanto se dedicaba a
comprar y vender obras de arte, entre ellas de pequeños artistas que aún no
eran reconocidos, o de fama dudosa; como en el caso de nuestro nuevo amigo que
hace su introducción en esta nota: Paul Gauguin, un señor que vivía la vida.
Fuera de todos los preceptos de la época, este sujeto tan carismático tenia por
costumbre enamorarse de adolescentes y puberes señoritas, (escapado de un
matrimonio con hijos en su haber) se dedicaba a pintar para mantenerse, o
costear sus ya reconocidos viajes por el Caribe.
Fue un buen día a mediados de 1888 en que accede nuestro buen amigo
Paul a la propuesta de Theo con el fin
de formar una comunidad artística con nuestro buen Vincent. Aquí viene lo más
absurdo de la historia, a Paul no le causó gracia el modo de vida tan
desordenado de Vincent, aunque siempre se sintió maravillado por su obra.
Pero con lo que ganaban en sus ventas le servia para costearse sus
prostitutas/modelos, sin mencionar que ganaba mucha experiencia de su
compañero, y viceversa, ya que nuestro amigo pelirrojo era un seguidor del
estilo tan peculiar de Gauguin.
Ahora bien, si Paul sacaba sus ventajas, a Vincent le sirvió la
compañía (medio obligada)para abandonar un poco al menos su fanatismo religioso,
que cabe mencionar había asustado a los trabajadores con quienes trabajó un
tiempo en misión. Se hizo adepto a las chicas, a la absenta, y aún mas maníaco
al momento de pintar; se cuenta incluso que cuando su hermano le dijo que un
critico muy reconocido estaba interesado en su obra, el agarro todo lo que tuvo
a su alcance para pintar, y de ahí es que salen obras tan icónicas como los
famosos girasoles, la silla o el dormitorio. También es una muestra de lo
solitaria que era su vida, de lo errante su mente y lo problemática su
conducta.
Tras de todo eso también volvemos a
la figura de Paul Gauguin quien no pudo tolerarlo por mas de dos meses,
durante la fatídica anécdota de la oreja cortada, que según ciertos autores, lo
hizo el mismo Gauguin, pero Vincent lo cubrió... por respeto, por amor? Quien
sabe, hasta nuestros días todavía encontramos diferentes teorías acerca de la
relación que mantuvieron, y así podría seguir contando algunas anécdotas más
acerca de este atormentado y de algún modo simpático pintor, yendo y volviendo
en el tiempo, así como él, como su cabeza, su locura, que iba y volvía...
Pero hay más curiosidades e historias que contar, que en otro momento
retomaré.


