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viernes, 21 de marzo de 2014

Vincent

    Desde el momento en que me propuso el editor del blog publicar acerca de tan complejo ser, me puse a pensar desde que punto de vista debía tomar a Vincent Van Gogh, porque no es un artista simple, sino un ser humano que se vio total y completamente atravesado por su obra, y viceversa: su obra atravesada por las vicisitudes de su corta existencia. Muchos quedamos prendados de su paleta de colores, y de su pincelada,tan característica y al mismo tiempo extraña para el momento del proceso histórico (un juego de dicótomas, si, tan pronto) por el que pasaba el arte en ese momento (estamos hablando de finales, ahí... muy en el borde del siglo XIX).Pero la verdad no quiero hablar simplemente de su obra, porque para eso vamos a un Taschen de Van Gogh y es lo mismo!
    Vincent Van Gogh fue desde niño marcado, desde que sus padres lo nombraron igual que a un hermano mayor que nació muerto ( miren que fuerte desde la psicología que puede llegar a ser esto) , luego repetida la historia por el maestro Dalí, que no viene al caso, pero creo que es un buen detalle a tomar en cuenta, para ilustrarnos un poquito de paso acerca de estos brillantes artistas. Vincent habla de su propia niñez como triste y estéril, pero ya desde joven comienza a interesarse por el dibujo (como medida de escape quizás?),muy posiblemente, pero siempre a su manera, porque fue un autodidacta. Tuvo muchas idas y venidas, amores no correspondidos, peleas en su familia, donde el único a quien encontraba a su lado era a Theo, su cable a tierra, su hermano, marchant y crítico ( el único a quien toleraba), Theo que estuvo siempre, cerca o lejos, para él. Para más información, nos remitamos a  “Cartas a Theo”.
   Y nuestro querido Vincent desde que comenzó con su problema mental estuvo consciente de esto, constantemente tuvo la certeza de que algo andaba mal dentro de si mismo; con su carácter delicado y maníaco, sus vaivenes entre la cordura y la perdición llego a conocer a grandes pintores, obras destacadas, y hasta convivir con uno de ellos, al menos durante unos meses.
    Recordemos que Theo era un marchant de arte, por lo tanto se dedicaba a comprar y vender obras de arte, entre ellas de pequeños artistas que aún no eran reconocidos, o de fama dudosa; como en el caso de nuestro nuevo amigo que hace su introducción en esta nota: Paul Gauguin, un señor que vivía la vida. Fuera de todos los preceptos de la época, este sujeto tan carismático tenia por costumbre enamorarse de adolescentes y puberes señoritas, (escapado de un matrimonio con hijos en su haber) se dedicaba a pintar para mantenerse, o costear sus ya reconocidos viajes por el Caribe.
    Fue un buen día a mediados de 1888 en que accede nuestro buen amigo Paul a la propuesta de Theo  con el fin de formar una comunidad artística con nuestro buen Vincent. Aquí viene lo más absurdo de la historia, a Paul no le causó gracia el modo de vida tan desordenado de Vincent, aunque siempre se sintió maravillado por su obra.
    Pero con lo que ganaban en sus ventas le servia para costearse sus prostitutas/modelos, sin mencionar que ganaba mucha experiencia de su compañero, y viceversa, ya que nuestro amigo pelirrojo era un seguidor del estilo tan peculiar de Gauguin.
    Ahora bien, si Paul sacaba sus ventajas, a Vincent le sirvió la compañía (medio obligada)para abandonar un poco al menos su fanatismo religioso, que cabe mencionar había asustado a los trabajadores con quienes trabajó un tiempo en misión. Se hizo adepto a las chicas, a la absenta, y aún mas maníaco al momento de pintar; se cuenta incluso que cuando su hermano le dijo que un critico muy reconocido estaba interesado en su obra, el agarro todo lo que tuvo a su alcance para pintar, y de ahí es que salen obras tan icónicas como los famosos girasoles, la silla o el dormitorio. También es una muestra de lo solitaria que era su vida, de lo errante su mente y lo problemática su conducta.
    Tras de todo eso también volvemos a  la figura de Paul Gauguin quien no pudo tolerarlo por mas de dos meses, durante la fatídica anécdota de la oreja cortada, que según ciertos autores, lo hizo el mismo Gauguin, pero Vincent lo cubrió... por respeto, por amor? Quien sabe, hasta nuestros días todavía encontramos diferentes teorías acerca de la relación que mantuvieron, y así podría seguir contando algunas anécdotas más acerca de este atormentado y de algún modo simpático pintor, yendo y volviendo en el tiempo, así como él, como su cabeza, su locura, que iba y volvía...
    Pero hay más curiosidades e historias que contar, que en otro momento retomaré.


LALAITH