ROBOCOP (José Padilha)
¿Quién
no soñó en su infancia con ser un androide? ¿Quién no tuvo ese sueño húmedo de
poder sacar armas del cuerpo, ser casi inmortales y toda la bola? No sé si
todos, yo era un pibe bastante especial y boludeado. Tener ese tipo de sueños
en los que todos me miraban y yo era el puto amo de la situación era común. La
reacción lógica de un pibe gordito y boludeado es encerrarse en su mente.
Recurso de defensa que le dicen. ¡MALDITA PSICÓLOGA, ME ARRUINASTE LA VIDA!
Ahora
que lo pienso, si hubiera nacido en Estados Unidos, posiblemente escribiría
esto desde la cárcel. Menos mal que eso de la Segunda Enmienda yanqui no
prendió aquí, si mi viejo hubiera tenido el derecho a tener armas en casa, algo
malo podría haber ocurrido. Una vez le tiré una piedra a un compañerito. Juro
que fue un accidente. Hasta el día de hoy el boludo no me cree. El hecho de que
le haya dado justo en la frente no quita que haya sido un accidente. Él se
metió en la trayectoria de la piedra.
Cuestión
que, todos queríamos ser un androide (o un soldado romano, o un mago o Indiana
Jones, pero eso no viene al caso). Bah, yo quería ser un androide. Y desde ese
punto de vista Robocop era la mismísima gloria. Yo quería ser él. Claro, no
tenía en cuenta el hecho de que al vago lo vuelan a la mierda con una bomba, al
punto de poder sobrevivir sólo con el traje de metal. A mi me daba igual, yo
quería ser Robocop. Toda una generación de pibes gorditos crecimos queriendo
ser Robocop.
¿Por
qué queríamos ser Robocop? Simplemente porque el coso no se andaba con vueltas.
Repartía bala a troche y moche sin problemas, simplemente llegaba y hacía
percha todo. El sueño del pibe (somos una generación perdida, lo sé). ‘Ta bien,
la película era medio chotona, pero era un caño de diversión y acción
ultraviolenta. Cosa que las películas de hoy en día, lamentablemente,
perdieron. Esto no quiere decir que defienda la violencia, claramente. Pero
sostener que las películas violentas generan violencia en la gente me parece
una poderosa pelotudez. Así que ya sabe, si usted defiende esta postura mi
humilde opinión es que es un pelotudo poderoso. Poderoso.
En
el año del señor (osea este) se estrenó una remake de aquella vieja gloria del
cine medio bizarrón. A la cabeza estuvo
José Padilha, un brasilero que varios conocieron con una película (super facha,
lo admito, pero innegablemente entretenida) llamada Tropa de Élite, en la que
un grupo de SWATS de Río hacían mierda todo y protegían a la buena gente
burguesa del flagelo de la droga, proveniente de las favelas. ¡Méndigos pobres
malos y torpes!
Este
nuevo Robocop sigue la historia original. Policía honesto en un cuerpo policial
corrupto. Bomba en el auto. El policía vuela a la mierda. Lo mantienen con vida
insertándolo en un cuerpo robótico. El policía reconstruido sale a matar malos
a lo bestia. Bue, casi. Esta nueva entrega se suma al pelotón de películas de
acción edulcoradas para poder venderlas con el cartelito de APTA PARA MAYORES DE 13 AÑOS.
Claramente, la entrega original era para mayores de 18. A un paso de la
pornografía. Ahora Robocop no mata, electrocuta. Lógica yanqui al palo.
El
problema de esto es que Robocop pasa más tiempo dirimiéndose entre sus
sentimientos humanos y su programación robótica que peleando con los malosos,
haciendo que la película raye jodidamente el drama. El problema de este
problema es que la historia termina siendo un bajón. Porque, seamos sinceros,
si quiero ver problemas existenciales veo una película de Word Allen. Nos
dejemos de joder. Robocop hace percha todo, Woody Allen sufre por su
existencia. Simple. Si Robocop sufre por su existencia, el resultado es una
tracalada de ex pibes gorditos defraudados, porque nos cagaron el héroe. Porque
para sufrir ya tenemos nuestras vidas de mierda (ah, re dramático el vago). De
hecho yo soy muy feliz. Ya no soy el gordito boludeado. A veces todavía sueño
con ser un mago o un soldado romano, pero ahora por puro gusto freak. No para subsanar ninguna angustia
(in your f***ing face, psicóloga!). Robocop ya no quiero ser. Padilha se
encargó de cagarme ese sueño.
Sergio "Brujito" Olivera
