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lunes, 17 de marzo de 2014

CRÍTICAS INNECESARIAS 02

ROBOCOP (José Padilha)





¿Quién no soñó en su infancia con ser un androide? ¿Quién no tuvo ese sueño húmedo de poder sacar armas del cuerpo, ser casi inmortales y toda la bola? No sé si todos, yo era un pibe bastante especial y boludeado. Tener ese tipo de sueños en los que todos me miraban y yo era el puto amo de la situación era común. La reacción lógica de un pibe gordito y boludeado es encerrarse en su mente. Recurso de defensa que le dicen. ¡MALDITA PSICÓLOGA, ME ARRUINASTE LA VIDA!

Ahora que lo pienso, si hubiera nacido en Estados Unidos, posiblemente escribiría esto desde la cárcel. Menos mal que eso de la Segunda Enmienda yanqui no prendió aquí, si mi viejo hubiera tenido el derecho a tener armas en casa, algo malo podría haber ocurrido. Una vez le tiré una piedra a un compañerito. Juro que fue un accidente. Hasta el día de hoy el boludo no me cree. El hecho de que le haya dado justo en la frente no quita que haya sido un accidente. Él se metió en la trayectoria de la piedra.

Cuestión que, todos queríamos ser un androide (o un soldado romano, o un mago o Indiana Jones, pero eso no viene al caso). Bah, yo quería ser un androide. Y desde ese punto de vista Robocop era la mismísima gloria. Yo quería ser él. Claro, no tenía en cuenta el hecho de que al vago lo vuelan a la mierda con una bomba, al punto de poder sobrevivir sólo con el traje de metal. A mi me daba igual, yo quería ser Robocop. Toda una generación de pibes gorditos crecimos queriendo ser Robocop.

¿Por qué queríamos ser Robocop? Simplemente porque el coso no se andaba con vueltas. Repartía bala a troche y moche sin problemas, simplemente llegaba y hacía percha todo. El sueño del pibe (somos una generación perdida, lo sé). ‘Ta bien, la película era medio chotona, pero era un caño de diversión y acción ultraviolenta. Cosa que las películas de hoy en día, lamentablemente, perdieron. Esto no quiere decir que defienda la violencia, claramente. Pero sostener que las películas violentas generan violencia en la gente me parece una poderosa pelotudez. Así que ya sabe, si usted defiende esta postura mi humilde opinión es que es un pelotudo poderoso. Poderoso.

En el año del señor (osea este) se estrenó una remake de aquella vieja gloria del cine medio bizarrón.  A la cabeza estuvo José Padilha, un brasilero que varios conocieron con una película (super facha, lo admito, pero innegablemente entretenida) llamada Tropa de Élite, en la que un grupo de SWATS de Río hacían mierda todo y protegían a la buena gente burguesa del flagelo de la droga, proveniente de las favelas. ¡Méndigos pobres malos y torpes!

Este nuevo Robocop sigue la historia original. Policía honesto en un cuerpo policial corrupto. Bomba en el auto. El policía vuela a la mierda. Lo mantienen con vida insertándolo en un cuerpo robótico. El policía reconstruido sale a matar malos a lo bestia. Bue, casi. Esta nueva entrega se suma al pelotón de películas de acción edulcoradas para poder venderlas con el cartelito de APTA PARA MAYORES DE 13 AÑOS. Claramente, la entrega original era para mayores de 18. A un paso de la pornografía. Ahora Robocop no mata, electrocuta. Lógica yanqui al palo.

El problema de esto es que Robocop pasa más tiempo dirimiéndose entre sus sentimientos humanos y su programación robótica que peleando con los malosos, haciendo que la película raye jodidamente el drama. El problema de este problema es que la historia termina siendo un bajón. Porque, seamos sinceros, si quiero ver problemas existenciales veo una película de Word Allen. Nos dejemos de joder. Robocop hace percha todo, Woody Allen sufre por su existencia. Simple. Si Robocop sufre por su existencia, el resultado es una tracalada de ex pibes gorditos defraudados, porque nos cagaron el héroe. Porque para sufrir ya tenemos nuestras vidas de mierda (ah, re dramático el vago). De hecho yo soy muy feliz. Ya no soy el gordito boludeado. A veces todavía sueño con ser un mago o un soldado romano, pero ahora por puro gusto freak. No para subsanar ninguna angustia (in your f***ing face, psicóloga!). Robocop ya no quiero ser. Padilha se encargó de cagarme ese sueño.


 Sergio "Brujito" Olivera