Google+ //*//

miércoles, 26 de marzo de 2014

Escritores Anónimos IV Calixta

     Estaba resignado. Si, eso. Resignado. A veces las cosas cambian repentinamente y, cual gol de la derrota a los 89 no tenes nada para hacer. El anónimo que iba a estar no pudo, no quiso, no se animó... al menos por hoy. Y yo sin Plan B... El referí solo dió un minuto encima. Nada para hacer. Cuando estaba terminando de acomodar todo, sucedió como esas cosas mágicas, que se yo... Un respetuoso mensaje privado a la página, un humilde pedido y yo me encuentro con esta joyita. Pidió que se le llame Calixta y me advirtió que nunca tendría una columna y tal vez esta sea la última vez que se anime a publicar. Me dejó un poema pequeño, pero a mi gusto hermoso...

El charco.

Un charco.
Un tímido y pequeño charco.
Allí se mojan mis pies descalzos.
Sin resistencia. Sin más.
De agua tibia y limpia.
De agua salada, como de mar.
Hace frío y y yo sin tu abrazo.
Tal vez debería dejar de llorar.


Calixta