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viernes, 28 de marzo de 2014

El señor de la calle



Inspirado en el cuadro
Street 14 de Camilo Egas.

Ayer te vi, caminabas solo,
parecías sentir frío,
tal vez era el frío de tu alma.
Te dirigías hacia algún lugar
pero viajabas con el pensamiento.
Tu mirada se perdía en la soledad de las calles,
tal vez en la eternidad de algún recuerdo.
Tus ojos, abatidos por el dolor de una perdida,
me inspiraron tal ternura,
que los míos, jóvenes y vivaces,
se confundieron con la pena que mojaba tu figura.
Tu caminar ya cansado y lento por los años,
me obligo a ceder el paso
para no interrumpir tu eterno letargo.
Bajaste hacia las penumbras del subterráneo,
ocultándote en las sombras, tras un viejo pilar.
Parecías no importarle a nadie,
el mundo te daba la espalda,
Y tu… el señor de la calle;
le dabas la espalda al mundo.
Tus ojos se posaron en las escaleras,
una silueta mojada bajaba lentamente.
Fijaste tu mirada en ella
tal vez esperando descubrir un rostro familiar.
Aguardas a alguien,
me pregunto a quien.
De repente un destello de esperanza brota en tus pupilas
e inconteniblemente recorre tu cuerpo
pero no tarda en desvanecerse,
no era ella a quien esperabas.
Vuelves a tu silenciosa espera,

Tu espera infinita, tanto como la mía.

Noelia Díaz