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lunes, 31 de marzo de 2014

El experimento (Da para pensar)

Cuando decidí escribir sobre esto me planteé no pensarlo mucho. Escribir las conclusiones de un experimento como este no sería equivalente a hacer un paper científico. Solo quería ver que onda.
Corría el mes de enero y en una tarde de esas fue que comenzó. No podía entender con claridad por qué pasaba pero noté que mi concentración había disminuido notablemente. Mi capacidad de enfoque en el trabajo se veía totalmente amenazada y estaba rindiendo menos. No lograba entender la razón real. No había desviaciones ni problemas graves que me afectaran. Tal vez el cansancio, que se yo… Es estresante trabajar en un call center vió…
Pero fue una tarde, una tarde en particular. Una de esas en las que no podes con nada. Estaba totalmente colgado y fuera de atención. Como perdido. Casi un zombie. No entendía las causas y eso me estaba empezando a preocupar. Que se preocupen los feos, me dije. Y me terminé preocupando mas aún.
Hasta que apareció, ahí estaba. Un dolor parejo y constante en la cabeza. Una sensación somnolienta en los ojos, como una modorra constante. ¿Y mi productividad? Bien gracias.
El descubrimiento de este síntoma me permitió darme cuenta de que el problema podía residir en mis ojitos tan castigados por mi trabajo primero, por mi vocación de escritor/lector después. Decidí darle una solución inmediata al tema, pero hacerlo de una forma divertida, algo que me deje una enseñanza, algo para rumiar (No es cosa de pedir un turno e irse a un oftalmólogo y ya, que aburrido) en fin, decidí hacer un experimento.
Por alguna razón que no recuerdo llegué a suponer que era bastante probable que el cambio constante de foco de mis ojos en el trabajo fuera el problema. Que eso le generaba fatiga a mi vista. Qué se yo, ponele. Entonces para probar si esto era verdad, cual cazador de mitos, decidí poner manos a la obra y hacer un ensayo. ¿En qué consistiría? En no llevar el celular al trabajo. Pensé en apagarlo, o ponerlo en modo avión. Pero no, no tenía mucho sentido y sabía que sería débil y terminaría cediendo. Así que así fue que comenzó este experimento. Mi promesa de no llevar el celular durante una semana al trabajo. Vacaciones para mis ojos.
Arranqué ese lunes dejando tirado en la cama el teléfono, como abandonado a su suerte en la oscuridad de mi cuarto. Fueron pasando los días y al tercero increíblemente comencé a notar un par de cambios. Después de una semana, noté tantas cosas que el experimento fue extendiéndose y llegué a poco menos de tres semanas sin llevar el mismo. Después situaciones familiares me obligaron a tener el móvil siempre conmigo y la experiencia se terminó convirtiendo en un ejercicio de fuerza de voluntad. Hoy por hoy, meses después, mi comportamiento terminó por modificarse…
Hechos relevantes
·         Al pasar los días, el dolor de cabeza desapareció por completo. También el ardor en los ojos.
·         Mi productividad volvió a sus parámetros normales rápidamente y con ello mi predisposición al trabajo. Hasta se puede decir que mejoré en ese sentido
·         Mi concentración se recuperó y pude mantener mi cabeza despejada y enfocada.
·         Dejé de usar el teléfono también en horarios no laborales. Pude ordenar también mis actividades hogareñas y el trabajo de empezar a editar el blog.
·         Las reacciones de mis compañeros y las personas cercanas fueron de lo mas variadas e interesantes.
En fín, como conclusión, este experimento improvisado me trajo muchas cosas para digerir. Primero, lo mucho que nos afecta el celular en nuestras actividades diarias y lo nocivo que es para nuestra vista. Es increíble como la dependencia que se crea termina influyendo en tu capacidad de concentración.  Querés estar pendiente de todo, de lo que tenes que hacer, de lo que hacen los demás, de las reacciones que tienen los demás a lo que decís o haces, y eso, para ciertas cosas no está tan bueno.  Comprendí lo molesto que es tratar de conversar con alguien y notar que no escucha lo que decís (me pasó en el trabajo, porque al estar sin distracciones terminaba mis tareas y podía darme el lujo de  hablar con mis compañeros y esto pasaba con frecuencia)  y eso no está bueno. Desconté de mis problemas el dolor de cuello y el reflejo de persecución de manotear los bolsillos hasta recordar que no llevaba encima el celular (si, a eso se llega) y fundamentalmente, le escapé al oftalmólogo otra vez. ¡Victoria!

Finalmente para ir despidiéndome, los voy a dejar con lo que mas me impactó. La sorpresa de mis compañeros de trabajo ante mi decisión. Basicamente sus expresiones rondaban la imposibilidad absoluta de dejar el celular en casa. ¿Cómo haces? Sí, así como si fuera que estas dejando la heroína, así de imposible parece. Y ante mi humilde invitación de probar el experimento en carne propia respondían con… A mi me es imposible, yo tengo vida chabón… 

Iván Blackpixel

viernes, 28 de marzo de 2014

El señor de la calle



Inspirado en el cuadro
Street 14 de Camilo Egas.

Ayer te vi, caminabas solo,
parecías sentir frío,
tal vez era el frío de tu alma.
Te dirigías hacia algún lugar
pero viajabas con el pensamiento.
Tu mirada se perdía en la soledad de las calles,
tal vez en la eternidad de algún recuerdo.
Tus ojos, abatidos por el dolor de una perdida,
me inspiraron tal ternura,
que los míos, jóvenes y vivaces,
se confundieron con la pena que mojaba tu figura.
Tu caminar ya cansado y lento por los años,
me obligo a ceder el paso
para no interrumpir tu eterno letargo.
Bajaste hacia las penumbras del subterráneo,
ocultándote en las sombras, tras un viejo pilar.
Parecías no importarle a nadie,
el mundo te daba la espalda,
Y tu… el señor de la calle;
le dabas la espalda al mundo.
Tus ojos se posaron en las escaleras,
una silueta mojada bajaba lentamente.
Fijaste tu mirada en ella
tal vez esperando descubrir un rostro familiar.
Aguardas a alguien,
me pregunto a quien.
De repente un destello de esperanza brota en tus pupilas
e inconteniblemente recorre tu cuerpo
pero no tarda en desvanecerse,
no era ella a quien esperabas.
Vuelves a tu silenciosa espera,

Tu espera infinita, tanto como la mía.

Noelia Díaz


miércoles, 26 de marzo de 2014

Escritores Anónimos IV Calixta

     Estaba resignado. Si, eso. Resignado. A veces las cosas cambian repentinamente y, cual gol de la derrota a los 89 no tenes nada para hacer. El anónimo que iba a estar no pudo, no quiso, no se animó... al menos por hoy. Y yo sin Plan B... El referí solo dió un minuto encima. Nada para hacer. Cuando estaba terminando de acomodar todo, sucedió como esas cosas mágicas, que se yo... Un respetuoso mensaje privado a la página, un humilde pedido y yo me encuentro con esta joyita. Pidió que se le llame Calixta y me advirtió que nunca tendría una columna y tal vez esta sea la última vez que se anime a publicar. Me dejó un poema pequeño, pero a mi gusto hermoso...

El charco.

Un charco.
Un tímido y pequeño charco.
Allí se mojan mis pies descalzos.
Sin resistencia. Sin más.
De agua tibia y limpia.
De agua salada, como de mar.
Hace frío y y yo sin tu abrazo.
Tal vez debería dejar de llorar.


Calixta

viernes, 21 de marzo de 2014

Vincent

    Desde el momento en que me propuso el editor del blog publicar acerca de tan complejo ser, me puse a pensar desde que punto de vista debía tomar a Vincent Van Gogh, porque no es un artista simple, sino un ser humano que se vio total y completamente atravesado por su obra, y viceversa: su obra atravesada por las vicisitudes de su corta existencia. Muchos quedamos prendados de su paleta de colores, y de su pincelada,tan característica y al mismo tiempo extraña para el momento del proceso histórico (un juego de dicótomas, si, tan pronto) por el que pasaba el arte en ese momento (estamos hablando de finales, ahí... muy en el borde del siglo XIX).Pero la verdad no quiero hablar simplemente de su obra, porque para eso vamos a un Taschen de Van Gogh y es lo mismo!
    Vincent Van Gogh fue desde niño marcado, desde que sus padres lo nombraron igual que a un hermano mayor que nació muerto ( miren que fuerte desde la psicología que puede llegar a ser esto) , luego repetida la historia por el maestro Dalí, que no viene al caso, pero creo que es un buen detalle a tomar en cuenta, para ilustrarnos un poquito de paso acerca de estos brillantes artistas. Vincent habla de su propia niñez como triste y estéril, pero ya desde joven comienza a interesarse por el dibujo (como medida de escape quizás?),muy posiblemente, pero siempre a su manera, porque fue un autodidacta. Tuvo muchas idas y venidas, amores no correspondidos, peleas en su familia, donde el único a quien encontraba a su lado era a Theo, su cable a tierra, su hermano, marchant y crítico ( el único a quien toleraba), Theo que estuvo siempre, cerca o lejos, para él. Para más información, nos remitamos a  “Cartas a Theo”.
   Y nuestro querido Vincent desde que comenzó con su problema mental estuvo consciente de esto, constantemente tuvo la certeza de que algo andaba mal dentro de si mismo; con su carácter delicado y maníaco, sus vaivenes entre la cordura y la perdición llego a conocer a grandes pintores, obras destacadas, y hasta convivir con uno de ellos, al menos durante unos meses.
    Recordemos que Theo era un marchant de arte, por lo tanto se dedicaba a comprar y vender obras de arte, entre ellas de pequeños artistas que aún no eran reconocidos, o de fama dudosa; como en el caso de nuestro nuevo amigo que hace su introducción en esta nota: Paul Gauguin, un señor que vivía la vida. Fuera de todos los preceptos de la época, este sujeto tan carismático tenia por costumbre enamorarse de adolescentes y puberes señoritas, (escapado de un matrimonio con hijos en su haber) se dedicaba a pintar para mantenerse, o costear sus ya reconocidos viajes por el Caribe.
    Fue un buen día a mediados de 1888 en que accede nuestro buen amigo Paul a la propuesta de Theo  con el fin de formar una comunidad artística con nuestro buen Vincent. Aquí viene lo más absurdo de la historia, a Paul no le causó gracia el modo de vida tan desordenado de Vincent, aunque siempre se sintió maravillado por su obra.
    Pero con lo que ganaban en sus ventas le servia para costearse sus prostitutas/modelos, sin mencionar que ganaba mucha experiencia de su compañero, y viceversa, ya que nuestro amigo pelirrojo era un seguidor del estilo tan peculiar de Gauguin.
    Ahora bien, si Paul sacaba sus ventajas, a Vincent le sirvió la compañía (medio obligada)para abandonar un poco al menos su fanatismo religioso, que cabe mencionar había asustado a los trabajadores con quienes trabajó un tiempo en misión. Se hizo adepto a las chicas, a la absenta, y aún mas maníaco al momento de pintar; se cuenta incluso que cuando su hermano le dijo que un critico muy reconocido estaba interesado en su obra, el agarro todo lo que tuvo a su alcance para pintar, y de ahí es que salen obras tan icónicas como los famosos girasoles, la silla o el dormitorio. También es una muestra de lo solitaria que era su vida, de lo errante su mente y lo problemática su conducta.
    Tras de todo eso también volvemos a  la figura de Paul Gauguin quien no pudo tolerarlo por mas de dos meses, durante la fatídica anécdota de la oreja cortada, que según ciertos autores, lo hizo el mismo Gauguin, pero Vincent lo cubrió... por respeto, por amor? Quien sabe, hasta nuestros días todavía encontramos diferentes teorías acerca de la relación que mantuvieron, y así podría seguir contando algunas anécdotas más acerca de este atormentado y de algún modo simpático pintor, yendo y volviendo en el tiempo, así como él, como su cabeza, su locura, que iba y volvía...
    Pero hay más curiosidades e historias que contar, que en otro momento retomaré.


LALAITH


miércoles, 19 de marzo de 2014

Escritores Anónimos 3

Hoy tenemos un reincidente, hoy vuelve Jo que probó el dulce y cada vez se anima un poco mas... Decidió no esperar a su turno y se nos adelanta otra vez... creo que huelo una pronta columna por aquí...

No Escapa

Después de correr y pensar superar el tiempo, se detiene lentamente
con miedo y la duda persistente de que tal vez, aún siga allí.
Esta agotada, un cansancio inerte la consume, se trasforma en dolor,
un dolor profundo y punzante que sabe merece.
El aire inunda su pecho y recuerda lo que una vez supo,
quiere correr una vez más, pero entiende que eso ya no puede herirla.
Suavemente una sensación recorre su cuerpo,
un reflejo borroso de lo que fue le susurra algo al oído y entibia su corazón.
Un dejo de sonrisa ilumina tenue el pálido rostro, brotando aquel anhelo de sus ojos.
Por un segundo lo alcanza, pero la realidad la toma como tosca gravedad
arrojándola de rodillas al piso.
¿Que fuerzas pueden atar los sentimientos?
¿que jaulas pueden encerrar el alma?
¿Como un peso que no existe puede en vida, por completo enterrarla?

Jo

lunes, 17 de marzo de 2014

CRÍTICAS INNECESARIAS 02

ROBOCOP (José Padilha)





¿Quién no soñó en su infancia con ser un androide? ¿Quién no tuvo ese sueño húmedo de poder sacar armas del cuerpo, ser casi inmortales y toda la bola? No sé si todos, yo era un pibe bastante especial y boludeado. Tener ese tipo de sueños en los que todos me miraban y yo era el puto amo de la situación era común. La reacción lógica de un pibe gordito y boludeado es encerrarse en su mente. Recurso de defensa que le dicen. ¡MALDITA PSICÓLOGA, ME ARRUINASTE LA VIDA!

Ahora que lo pienso, si hubiera nacido en Estados Unidos, posiblemente escribiría esto desde la cárcel. Menos mal que eso de la Segunda Enmienda yanqui no prendió aquí, si mi viejo hubiera tenido el derecho a tener armas en casa, algo malo podría haber ocurrido. Una vez le tiré una piedra a un compañerito. Juro que fue un accidente. Hasta el día de hoy el boludo no me cree. El hecho de que le haya dado justo en la frente no quita que haya sido un accidente. Él se metió en la trayectoria de la piedra.

Cuestión que, todos queríamos ser un androide (o un soldado romano, o un mago o Indiana Jones, pero eso no viene al caso). Bah, yo quería ser un androide. Y desde ese punto de vista Robocop era la mismísima gloria. Yo quería ser él. Claro, no tenía en cuenta el hecho de que al vago lo vuelan a la mierda con una bomba, al punto de poder sobrevivir sólo con el traje de metal. A mi me daba igual, yo quería ser Robocop. Toda una generación de pibes gorditos crecimos queriendo ser Robocop.

¿Por qué queríamos ser Robocop? Simplemente porque el coso no se andaba con vueltas. Repartía bala a troche y moche sin problemas, simplemente llegaba y hacía percha todo. El sueño del pibe (somos una generación perdida, lo sé). ‘Ta bien, la película era medio chotona, pero era un caño de diversión y acción ultraviolenta. Cosa que las películas de hoy en día, lamentablemente, perdieron. Esto no quiere decir que defienda la violencia, claramente. Pero sostener que las películas violentas generan violencia en la gente me parece una poderosa pelotudez. Así que ya sabe, si usted defiende esta postura mi humilde opinión es que es un pelotudo poderoso. Poderoso.

En el año del señor (osea este) se estrenó una remake de aquella vieja gloria del cine medio bizarrón.  A la cabeza estuvo José Padilha, un brasilero que varios conocieron con una película (super facha, lo admito, pero innegablemente entretenida) llamada Tropa de Élite, en la que un grupo de SWATS de Río hacían mierda todo y protegían a la buena gente burguesa del flagelo de la droga, proveniente de las favelas. ¡Méndigos pobres malos y torpes!

Este nuevo Robocop sigue la historia original. Policía honesto en un cuerpo policial corrupto. Bomba en el auto. El policía vuela a la mierda. Lo mantienen con vida insertándolo en un cuerpo robótico. El policía reconstruido sale a matar malos a lo bestia. Bue, casi. Esta nueva entrega se suma al pelotón de películas de acción edulcoradas para poder venderlas con el cartelito de APTA PARA MAYORES DE 13 AÑOS. Claramente, la entrega original era para mayores de 18. A un paso de la pornografía. Ahora Robocop no mata, electrocuta. Lógica yanqui al palo.

El problema de esto es que Robocop pasa más tiempo dirimiéndose entre sus sentimientos humanos y su programación robótica que peleando con los malosos, haciendo que la película raye jodidamente el drama. El problema de este problema es que la historia termina siendo un bajón. Porque, seamos sinceros, si quiero ver problemas existenciales veo una película de Word Allen. Nos dejemos de joder. Robocop hace percha todo, Woody Allen sufre por su existencia. Simple. Si Robocop sufre por su existencia, el resultado es una tracalada de ex pibes gorditos defraudados, porque nos cagaron el héroe. Porque para sufrir ya tenemos nuestras vidas de mierda (ah, re dramático el vago). De hecho yo soy muy feliz. Ya no soy el gordito boludeado. A veces todavía sueño con ser un mago o un soldado romano, pero ahora por puro gusto freak. No para subsanar ninguna angustia (in your f***ing face, psicóloga!). Robocop ya no quiero ser. Padilha se encargó de cagarme ese sueño.


 Sergio "Brujito" Olivera

viernes, 14 de marzo de 2014

Poses y puses


               A muchos les debe pasar que buceando en Face encuentran poses “estándar” de minas o flacos. Y uno se pregunta ¿por qué? ¿Es una moda acaso ser tan boludo? ¿Es un virus? ¿Alguien te obliga a posar en determinado cliché?
Se me da una fusión de sentimientos… ¿somos boludos, cortos o simplemente nos copamos con lo que hace la masa? Seguramente una mezcla entre los tres.
Vamos a las típicas e incomprendidas poses que podemos encontrarnos frecuentemente vemos en Facebook:
                Haciendo el “conejito”: ¿se acuerdan cuando éramos chicos y nuestros papas nos enseñaban a hacer el “conejito” con los labios? Bueno, ya no sos un conejo, ya no somos chiquitos ni sensuales haciendo eso. Ni tecuento si lo sale haciendo un tipo… ¿se estará comiendo un fideo acaso? Ni las minas más lindas suman con esta foto.
                Sacando la lengua en todas las fotos: Che mamerta…¿Sos Gene Simmons de los Kiss acaso? ¿Sos Miley Cyrus acaso? Ni bella, ni rockera… sos una boluda salvaje. ¿Por qué uno tiene que estar viéndole las caries, la lengua mugrienta y la lechuga del mediodía?Reina de la tontera viral.
                Sesión de fotos en el baño: Los baños de los boliches se han vuelto estudios fotográficos. Ya no van a mear, ni a cagar ahora van a sacarse fotos. Por esta razón tenemos que esperar 3 horas para entrar al baño. ¿Hay algo más horrible que el baño de un boliche? ¿No tenes espejo en tu casa acaso? Mi no entender.
                 Fotos haciendo “armitas” con los dedos: ¿Qué sos gangster ahora? Sos tonto, sabelo. Me pone los pelos de punta ver a cuanto wachiturro o tontolabas transformando sus deditos en un revolver… ¿sos el más chulo del barrio? ¡ola amio tene ora! Muchas veces me gustaría tener uno de verdad y estar cerquita tuyo. Esa pose la llamaría Homo sapiens del siglo XXI con artillería de máxima tecnología.
                 Ridículos haciendo “zings”: esta moda implica ponerse el nombre de un gil en alguna parte del cuerpo (moda del 2007 que comenzó con los floggers). A ver pascuerana… ¿por qué no le mandas una foto por privado en bolas al chongo y te ahorras que todos te veamos el culo enfibronado con un “Gustavo” y un corazón? ¿Sos un cartel acaso? ¿Por qué no te incrustas neón, te enchufas a la 220 y nos das un
espectáculo nocturno de cartelería luminosa?
                  Cruzando los ojos: ¿sos bizca ahora? ¿Padeces de estrabismo? Esa vacía necesidad de hacerte la casual, la loquita, la descontracturada me da vergüenza ajena. Si encima inflas cachete es para derretirse del mal gusto. Mi mamá me decía que si cruzaba los ojos y me entraba aire me podía quedar así para siempre… en esos momentos desearía que un zonda te haga de flash en la foto.
                  Fotos tomadas desde arriba mostrando las tetas: todo el mundo sabe que esa foto no garpa… es obvio que estas excedida de caderas, de proporciones corchísticas y que solo tenes dos cabezas de enano para mostrar. ¡Es muy obvio! Es la típica persona que tiene 1000 me gustas, pero no chicas… nada que envidiar, si entramos a mirar los que ponen me gusta el 80% son “Eel Tuurrito Bien Flow”, “Yonii Tu Turrito”, “Brian El Rocho”, “Tùùù RoChiiToo TIernOoO”, “Eze Tu Wachilokoo” y “Markitos Wachichorro”. Aclaro que solo me colgué viendo fotos en face, el fenomeno Instagram cuna de neofotografos o NPH es otro tema que desarrollaré en otra oportunidad .
Me despido hasta la proxima, saludos a todos los que no me conocen...

El Brad Pigg

Podés encontrar mas en: http://elimaginariodebradpigg.blogspot.com.ar/

miércoles, 12 de marzo de 2014

Escritores anónimos... Collage

Apareció de golpe y porrazo, así, como un impulso. No titubeó mucho en mostrar lo que hacía y se mostró sonriente y con ganas de formar parte del blog, pero, claro está, no se anima aún a mostrarse completamente...
Por eso está aquí, Fernet de Menta nos regala un Collage...

Collage

" Y me dan ganas de ir a buscarte para decirte que no encontrarte se me ha hecho noche en los ojos y la piel, y la piel de madera que no hay quien sople tu aire, quien sople cual miel, cual llanto , cualquier. "

"A veces cuando hace noche quiero decirte algunas cosas, pero sólo escribo y todas las letras se anagraman en tertulias para renegar insistentemente: te extraño."

"Vos y yo somos invencibles. El amor nos cubre la piel de acero y los ojos de fuego. Nos mantiene erguidos en medio de la interperie, el viento seco de los años sin vernos.
Entre lazos las manos, ese es el mismo infinito mi rey, somos invencibles."

Fernet de Menta

lunes, 10 de marzo de 2014

Joey Ramone: A 10 años de llevar un “espíritu a mi casa”

Internado en un hospital de Nueva York, la voz de Ramones buscaba respuestas a una de sus últimas inquietudes. Por Rodrigo Adet.  
Increíble. Casi sin pensarlo, un 15 de abril de 2001, Joey Ramone estaba sentado en su cama del New York Presbyterian Hospital, pensando en volver a las giras. Se sentía inquieto. Dudaba. Hacía días que estaba en esa cama, doliente por su cáncer, pero sentía la misma vitalidad que la que tuvo en sus inicios, en Forest Hills. No sabía cuál camino tomaría: ¿ir a Sudamérica? ¿Ir a Japón o quedarse en Estados Unidos? Una decisión difícil. Con los Ramones, en sus últimos años, esos lugares lejanos eran los únicos rincones donde habían conseguido el reconocimiento que su patria les negaba. Era increíble pensar en tantas contradicciones. ¿Cómo hizo una banda para mantenerse unida, cuando odiaba a Johnny? ¿Cómo pudieron llenar estadios en Latinoamérica cuando tocaban para 5000 personas en EEUU? Contradicciones. Los Ramones estaban llenos de contradicciones. Desde chico, y enmarcado por su traumático entorno familiar, Joey sufrió un trastorno obsesivo-compulsivo que lo volvió retraído, ensimismado y tímido, con un aura de “freak”. Estuvo internado y a Johnny le llamó la atención al instante. “Cuando era adolescente tuve que atravesar un montón de mierda, mi mamá se divorció y se volvió a casar, una familia nueva y todas esas cosas. Encontré mi salvación en la radio. Me acuerdo de la primera vez que escuché a los Beach Boys, era ‘Surfing USA’ y me impactó. Pero los Beatles fueron los que me convirtieron en un fan. Y más tarde los Stooges, que fueron una banda que me ayudó mucho en mis períodos oscuros. Me ayudaban a sacar afuera la agresión. Nadie andaba armado en aquellos años, ningún chico llevaba armas a la escuela. Lo que hacías era poner música fuerte, que te hacía sentir bien.” El racional interesado por el loco. El conservador buscando al hippie. El orden llamando a la entropía. Seguían las dicotomías. Al rato, vio al espejo que tenía en frente y percibió su reflejo como otra cara. Su otro yo, indivisible, mirándolo fijo. Sus contradicciones le aparecieron de golpe. “Joey, vos sos el tímido, el sensible, el frágil, el creativo, el explosivo, el sentimental de ‘I want you around’, el dolido en ‘The KKK took my baby away” y el visceral furioso en ‘I’m not Jesus’; todo eso sos: un crossover genial”, le dijo esa figura que era parte de él. Joey volvió a pensar. Dudó por un momento que su inquietud haya sido causada por querer salir de gira. No era su ex banda tampoco, porque sabía que Ramones, a pesar de ser minimalista y decadente a la vista de muchos, pudo, en palabras de sus fans, “salvar vidas”. No era eso. Todavía faltaba algo. Y esa sensación se repite. Es una constante. Es la que sintió Bono, cantante de U2, cuando en un estadio le dijo a su público "quiero hablarles de Joey Ramone". Curioso. En la habitación sonaba “In a Little way” y en otra parte del mundo, más precisamente en el Rose Garden de Portland, "I Remember You”. Ahí entendió todo. No se trataba de ver por qué las cosas funcionaban a pesar de las contradicciones. La muerte misma le estaba mostrando que su finiquitud era la causante de su inquietud. Una vez que encontró la respuesta, miró al techo y sólo atinó a decir: “Adiós amigos, don’t worry about me”.





Rodrigo Adet

viernes, 7 de marzo de 2014

Vas a estar bien



“La rosa antes de convertirse en un hermoso pimpollo, que luego será una bella flor, es un simple tallo cubierto de espinas”.

Nadie sabe en qué momento específico y único en sus vidas tendrá la fortuna de conocer su flor, pero lo que sí sabemos sin lugar a dudas es reconocerla cuando el momento sucede.
Mucho se ha hablado sobre la necesidad de ser feliz uno mismo primero, sin la ayuda de terceros, antes de pretender hacer feliz a alguien. Pues bien, hoy intentaré demostrar lo contrario.

“Enlazando los delicados hilos de cristal con los que se tejen los sueños, descubro, suspirando en silencio, que tu imagen se refleja en cada uno de ellos, creando en mi mente el mejor de los cuentos. El de los dos, en un infinito encuentro”.

Supongamos que en tu vida se largó la tormenta. Supongamos también que nada puedes hacer para evitar caer en las tempestuosas aguas del naufragio amoroso. Aunque los remos de tu golpeado bote se agranden a medida que pase el duelo, sabemos que aquello llevará su tiempo. Supongamos entonces que el viento arrebató tu rosa, dejando el tallo con espinas.
Nada que no cure el tiempo. Vas a estar bien.
Ahora supongamos que apenas comenzó la tormenta y te encuentras en alta mar. El momento cúspide de desolación e incertidumbre. Un firme barco salvavidas se aproxima a donde estás y te arroja una soga en forma de “Hola, ¿Cómo estás?”.
Podremos suponer bastantes situaciones y ponerle todas las caras conocidas o desconocidas al barco salvavidas, pero notó lo que sentimos, y nos hizo notar que lo sintió.
Tal vez no suceda siempre. Supongamos que tal vez lo dejamos suceder. Podremos dejarnos rescatar de la tempestad o quizás sólo dejaremos que nos acompañen. Pero a quien se acerca, si le permitimos ayudar seguramente sentirá felicidad. Aunque sólo le permitamos estar.
Dejando los supuestos, sin dejar la supuesta  cuestión de esta nota, uno puede dar y recibir felicidad en los momentos más tristes. Ya sea llenando vacíos o creando espacios, vas a estar bien.

Ahora bien, si quien te salva de las tristezas simples de la rutina sin tu rosa se convierte en tu flor, bien por ti. Pero si esa flor no puede permanecer contigo… Vas a estar bien. Sólo recuerda que es tu flor. Y aunque no esté contigo, en tus recuerdos la verás aparecer en medio de la tormenta. Cada vez que cierres los ojos, ya sea al dormir o sin hacerlo, vas a estar bien. 


Alejandro Orio

miércoles, 5 de marzo de 2014

Escritores Anónimos

     Se terminó... se terminó el letargo, la espera. Hoy volvemos a ver la luz después de tanto tiempo. Qué mejor que volver con la columna que representa los primeros pasos, el animarse a mas, de a poquito. Hoy decidimos volver con #EscritoresAnónimos porque vimos un ímpetu diferente, unas ganas increíbles de comenzar, aunque sin vencer esa timidez tan complicada de derrotar. 
      Este espacio se va a ver nutrido este año, vamos a tratar de lograr que se vayan animando de a poco, y, quien sabe y aparezca alguna nueva columna a final de temporada con alguno de los que aquí se muestren... ¡Sería un triunfo! 
      Todos tenemos algo para decir, algunos no nos animamos... Así comenzamos... Escritores anónimos.

Sábado

Sométeme con tu mirada.
Castiga con fuerza mi debilidad, 
que tus ojos desgarren esta mentira 
y penetren la falsedad de mi ser. 
Sabes que puedes hacerlo, 
sabes que te divierte, 
sabes que me excita.
Agrieta este  cuerpo con tus manos, 
muerde y devora cada sentimiento 
porque solo tú puedes hacerlo, 
y sólo a ti te lo permito.

Déjame inherte luego,
cansado y reducido. 
Déjame yacer en el piso... 
Despojado de mi mismo.

                                        Jo