Somos una familia, efectivamente una familia. Algo Para Decir se enorgullece de tener hermanos, algunos ya venían de antes, otros fueron tomándole el gusto arrancando con nosotros. Estamos muy contentos de hacer este post hoy, simplemente porque es el objetivo del blog, motivar a la gente a expresarse a su manera, a buscar su modo de contarle al mundo lo que piensa, lo que siente, lo que lo mueve. Por lo que, inmensamente felices por ver que somos parte de una familia queremos mostrarte a sus miembros, dejarte los links para que los conozcas, porque estamos orgullosos de ser parte de este colectivo que va creciendo de a poco.
El lamento de Urwen
El benjamín. Es el espacio de nuestra amiga Lalaith, ella es quien suele hablarnos de arte en el blog, pero aquí nos muestra otra faceta. Nos habla de la ficción, nos mete en un mundo sobrenatural. Claramente influenciada por Tolkien. Esto recién empieza, pero creanme que no se van a arrepentir de seguirla desde sus primeros pasitos.
http://urwenlalaith.blogspot.com.ar/2014/04/el-demonio-y-el-arbol-de-cabezas.html
El imaginario de Brad Pigg
Otro de los nuevos espacios. Es el lugar donde el hilarante Brad Pigg se revuelca en su mugre. Donde el Brad es feliz. Van a encontrar aquí muchas de sus ocurrencias y su particular forma de ver el mundo y la vida. Pasen un momento. Justo ahora tiene una nueva entrada...
http://elimaginariodebradpigg.blogspot.com.ar/
Mundo Random
Qué decir del nuevo hogar de Sergio Olivera, aquí van a ver al multifacético Brujito tirar magia (o brujerías) de todas las maneras que se le plazca. Aquí van a encontrar lo mejor de este ocurrente pibe, ahora un poco mas centrado en la cuestión cine...
http://sergiolivera.blogspot.com.ar/
La madriguera del pichón
El tradicional espacio de Miguel Quinteros que está por sacar su segundo libro de cuentos. Aquí tenemos su canal de expresión directo. Cuentos y poesías para hacer dulce...
http://madrigueradelpichon.blogspot.com.ar/
Desorden Expresivo
Este es el lugar de quien les escribe, aquí dejo muchas de mis poesías y algun que otro relato. El último post tiene tres microhistorias. Rápidas y entretenidas... ¡Pasen! ¡Pasen y vean!
http://iblackpixel.blogspot.com.ar/
Nos vemos en otra ocasión! Que lo disfruten!
Iván Blackpixel
miércoles, 30 de abril de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
"V" Spock's Beard (2001)
Este fué el primer disco de Spock's Beard que escuché en mi
vida, y estoy muy contento de que haya sido así y siempre que alguien quiere
empezar a escuchar esta banda o música progresiva en general, "V" es
lo primero que siempre recomiendo.
Básicamente,
lo que este álbum logra es agrupar absolutamente todo lo que me gusta en el
género progresivo: arreglos corales que te dejan los pelos de punta, riffs
moviditos que se destacan muy bien del resto de la banda pero sin sacarle
protagonismo al resto de los instrumentos, líneas vocales equilibradas con la
temática general del disco, los colchones de sonido del teclado, la falsa
simpleza del bajo, la mezcla absurda de géneros hasta adentro de una misma
canción, tiene de todo. Podemos escuchar este álbum mil veces y cada vez le
vamos a encontrar algo nuevo. Me pasa que lo escucho buscando cierta canción o
estribillo y me distraigo con algún detalle que nunca había notado y ahí estoy
de nuevo, descubriendo una vez mas los miles recovecos que los pibes de Spock's
Beard armaron solo para nosotros.
Arranca todo con "At the End of
the Day". Es clarísima la influencia de Yes que se presenta aquí.
Las armonías, los arreglos, la estructura, todo es reminiscente a un tema de
ellos. Los cambios entre rock, folk y hasta lo que parece ser ligeros cortes de
flamenco ocurren sin que te des cuenta. Alan Morse se luce en este tema,
haciendo uso y abuso de su capacidad para transformar el sonido de su guitarra,
mostrando iguales cantidades de delicadeza y fuerza cuando cada una es
necesaria. No importa que tan extravagante sea el camino que esta canción
elija, siempre tiene sentido. Los últimos minutos son una hermosa síntesis de
estos 12 minutos, pasando rápido por todas las etapas previas y terminando casi
con una floritura de la atrapante voz de Neal Morse.
Sigue
"Revelations". Un tema mucho menos frenético que el anterior y mas
ligéro en cuanto a contenido. Dave Meros castiga a su bajo sacándole sonidos
que duelen por su profundidad. Un tema con mucha mas polenta que el anterior
pero con un importante contraste entre sus distintas partes, tranquilizándose
quizás demasiado entre estribillos. Distorsiones en la guitarra y colchones
agresivos en el teclado se distinguen de las suaves caricias a los platos de la
batería de Nick d'Virgilio.
No, no
estamos escuchando Gentle Giant, es "Thoughts II". Es la segunda
parte de la delirada absurda que empezó con (oh sorpresa) "Thoughts
I" en el disco "Beware of Darkness". Es ridícula. Sin falta, cada
vez que escucho alguna de las piezas que componen este meta-tema me asombro por
una cosa: a primera escuchada pareciera como si los pibes de Spock's Beard
empezaron a tirar cosas a la pared a ver que se pegaba y armaron un tema, pero
con cada repetida le vas encontrando un poco mas de sentido a cada efecto
bizarro del teclado de Ryo Okomoto o a los cortes abruptos con la guitarra
acústica y voz de Neal Morse. Sublime.
"All
on a Sunday" no falla nunca en ponerme una sonrisa en la cara. Son cuatro
minutos de felicidad condensada.
Narrando un lánguido domingo cualquiera, escuchar esta canción te dan unas
importantes ganas de quedarte acurrucado en tu cama, viendo el día pasar por la
ventana mientras hojeas un libro aburrido o escuchas un disco nuevo.
La
balada infaltable no se queda atrás en cuanto a composición musical. El
sentimiento de melancolía se profundiza en cada verso de la canción. La voz
etérea de Neal Morse se mezcla con los sonidos de Ryo Okumoto de una manera muy
singular.
Y si.
El último. El elefante del disco. "The Great Nothing". Un super temón
de veintisiete minutos y dieciocho segundos.
Se divide en seis partes, haciendo un poco mas ligera su apreciación,
que no es sencilla en la primera escuchada. Verdaderamente Nick d'Virgilio aquí
muestra su versatilidad, ya sea en batería o voz, guiándonos a través de la
historia con sus ritmos y detalles vocales. El comienzo de esta canción asusta
un poco al comienzo, pero cuando pensas que te estas acostumbrando a los casi
omnipresentes coros de extrañas voces en el fondo, entra la acústica y empieza
a darle forma a la canción. Los acordes tocados te hacen acordar a una historia
medio turbulenta que esta por empezar. La batería levanta un poco mas el ritmo
y aparecen las voces, contando la historia de un jóven buscando (o no) la fama.
Después de tanto negarse, "The Great Nothing" llega a su fin, dando
una vuelta completa sobre si misma. Los ambientes creados durante esta epopeya
épica son verdaderamente sensacionales, cambiando constantemente y dejandote
con una sensación de completitud que no muchas obras presentan. Veintisiete
minutos y ni siquiera un segundo de mas. Una sola canción y ni un segundo de
menos.
Siempre digo que daría lo que sea
por escuchar este disco por primera vez de nuevo, pero cada vez que subo el
volúmen y aprieto play me doy cuenta que verdaderamente lo estoy haciendo ahora
mismo.-
Felipe Azubel
viernes, 25 de abril de 2014
“Sin nombre” - 2010
Es muy fácil perderse en un cuadro.
“Igual que en un libro”, dirán. Pero el libro dice demasiado para perderse en él. Seguro, uno puede estar en cualquier lugar mientras lee y ser una experiencia maravillosa; en la que el protagonista se hace carne en nuestro pensamiento, y los personajes se convierten en algo tan cercano a nosotros que se nos hace muy difícil el acto de terminar y decir “ahora vuelvo a las entrañas de la cotidianeidad”.
Seguro, el libro dice mucho, quizás lo suficiente para ser guiado por él, cautivado; pero nunca para producir que nos perdamos de la misma forma que un cuadro.
“Un buen disco lo logra”. Sí… Pero, no. Un buen disco puede hacerte creer que estás en otro lugar. Podemos poner un disco de jazz, metal, pop o lo que sea; acostarnos en nuestra cama, cerrar los ojos y sentir como los acordes y melodías penetran todo nuestro ser, como cada instrumento puede transmitir una sensación de plenitud y concordia al sonar en conjunto con el resto. La sucesión de canciones organizadas en un orden específico puede parecer llevarnos a través de un torbellino emocional del que no hay forma de escapar más que dejándose llevar y caer. Caer y despertar.
Sin embargo, con solo abrir nuestros ojos nos encontramos en esa habitación oscura y húmeda frente al mismo aparato que hace solo unos segundos provocaba sensaciones indescriptibles y ahora se encuentra inerte.
“Quizás el cine, o el teatro…”. Ni cerca. La conceptualización de lo etéreo no puede, de ninguna forma, trasladarse a la actuación.
Y es muy fácil perderse en un cuadro…
Tiene su proceso. Pero cualquier persona con la voluntad suficiente puede hacerlo sin problemas con estas simples
indicaciones.
En primer lugar hay que mirarlo, claro está. Admitir su existencia y hacernos a la idea de lo que va a sucedernos. Pero después es necesario ir más allá, observarlo con detenimiento; mirar cada estría marcada por el pincel y el polvo que pueda haberse acumulado en ellas, tratar de separar figura y fondo, contemplar el contenido volcado en el lienzo y su marco y la relación simbiótica que se ha desarrollado entre ellos. Solo de esta forma podemos acercarnos a nuestro objetivo.
Después de eso, vamos a tener que indicarle a nuestro cuerpo que se acerque al cuadro (en caso de no haberse acercado antes). Puede parecer una obviedad, pero en ningún momento tenemos que quitar la vista del lienzo, ya que se arruinaría todo el proceso y si bien es sencillo, se complica al intentarlo dos veces.
Una vez cerca del cuadro vamos a sentir como si nos absorbiera, como si el marco nos envolviese y el lienzo cubriera nuestra visión y nos dejara a oscuras. De nuevo, trataremos de no cerrar los ojos o apartar la vista.
A partir de entonces sentiremos como si la atmósfera hubiese cambiado. Un viento cálido. De a poco, nuestros ojos se irán acostumbrando a la luz (o a la falta de ella). Podremos ver una escena desplegada frente a nosotros y rápidamente la reconoceremos como el cuadro que estábamos observando hace unos momentos. Es normal, en esta instancia, sentir un poco de miedo ante la situación. ¿Cómo puede ser que nos encontremos acá si hace no más de un minuto estábamos allá? Así sabremos que lo hemos logrado, que nos hemos dejado hipnotizar. Hemos encontrado una conexión que nadie más ha logrado.
Podremos estar seguros de que ninguna otra persona podría comprender lo que estamos sintiendo; créanme, se me hace muy difícil explicarlo ahora mismo.
Mariano Azubel
“Igual que en un libro”, dirán. Pero el libro dice demasiado para perderse en él. Seguro, uno puede estar en cualquier lugar mientras lee y ser una experiencia maravillosa; en la que el protagonista se hace carne en nuestro pensamiento, y los personajes se convierten en algo tan cercano a nosotros que se nos hace muy difícil el acto de terminar y decir “ahora vuelvo a las entrañas de la cotidianeidad”.
Seguro, el libro dice mucho, quizás lo suficiente para ser guiado por él, cautivado; pero nunca para producir que nos perdamos de la misma forma que un cuadro.
“Un buen disco lo logra”. Sí… Pero, no. Un buen disco puede hacerte creer que estás en otro lugar. Podemos poner un disco de jazz, metal, pop o lo que sea; acostarnos en nuestra cama, cerrar los ojos y sentir como los acordes y melodías penetran todo nuestro ser, como cada instrumento puede transmitir una sensación de plenitud y concordia al sonar en conjunto con el resto. La sucesión de canciones organizadas en un orden específico puede parecer llevarnos a través de un torbellino emocional del que no hay forma de escapar más que dejándose llevar y caer. Caer y despertar.
Sin embargo, con solo abrir nuestros ojos nos encontramos en esa habitación oscura y húmeda frente al mismo aparato que hace solo unos segundos provocaba sensaciones indescriptibles y ahora se encuentra inerte.
“Quizás el cine, o el teatro…”. Ni cerca. La conceptualización de lo etéreo no puede, de ninguna forma, trasladarse a la actuación.
Y es muy fácil perderse en un cuadro…
Tiene su proceso. Pero cualquier persona con la voluntad suficiente puede hacerlo sin problemas con estas simples
indicaciones.
En primer lugar hay que mirarlo, claro está. Admitir su existencia y hacernos a la idea de lo que va a sucedernos. Pero después es necesario ir más allá, observarlo con detenimiento; mirar cada estría marcada por el pincel y el polvo que pueda haberse acumulado en ellas, tratar de separar figura y fondo, contemplar el contenido volcado en el lienzo y su marco y la relación simbiótica que se ha desarrollado entre ellos. Solo de esta forma podemos acercarnos a nuestro objetivo.
Después de eso, vamos a tener que indicarle a nuestro cuerpo que se acerque al cuadro (en caso de no haberse acercado antes). Puede parecer una obviedad, pero en ningún momento tenemos que quitar la vista del lienzo, ya que se arruinaría todo el proceso y si bien es sencillo, se complica al intentarlo dos veces.
Una vez cerca del cuadro vamos a sentir como si nos absorbiera, como si el marco nos envolviese y el lienzo cubriera nuestra visión y nos dejara a oscuras. De nuevo, trataremos de no cerrar los ojos o apartar la vista.
A partir de entonces sentiremos como si la atmósfera hubiese cambiado. Un viento cálido. De a poco, nuestros ojos se irán acostumbrando a la luz (o a la falta de ella). Podremos ver una escena desplegada frente a nosotros y rápidamente la reconoceremos como el cuadro que estábamos observando hace unos momentos. Es normal, en esta instancia, sentir un poco de miedo ante la situación. ¿Cómo puede ser que nos encontremos acá si hace no más de un minuto estábamos allá? Así sabremos que lo hemos logrado, que nos hemos dejado hipnotizar. Hemos encontrado una conexión que nadie más ha logrado.
Podremos estar seguros de que ninguna otra persona podría comprender lo que estamos sintiendo; créanme, se me hace muy difícil explicarlo ahora mismo.
Mariano Azubel
miércoles, 23 de abril de 2014
Adiós Gabriel
Un Jueves Santo terminó siendo el fin. No le dió tiempo a una última cena. Tenía una tertulia impostergable. No le permitieron quedarse un poco mas. Viste como son estas cosas, yo supongo que te llaman y difícil debe ser no contestar ese teléfono. Se fué. Y desde allí comenzó uno de los fenómenos sociales más increíbles y fantásticos que conozco o fuí testigo en mi vida: La muerte de una celebridad. La muerte de los genios, por lo general suele afectarnos de una manera diferente. Nos impregnan su sensibilidad. Tenemos la necesidad de hacernos parte de ese dolor. Tal vez sea el bombardeo de los medios el que nos conmueve, los retazos de su obra, alguna que otra anécdota que nos llega al corazón, la tristeza de los fanaticos... no sé, pero pasa que uno sintoniza con ese luto. Participa. Hasta cambia sus opiniones y sus ideas sobre la obra del genio en cuestión. Tendemos a mimetizarnos con el todo.
La muerte de Gabriel García Marquez es un mojón de la historia de la Literatura Latinoamericana primero, de la Universal en otra medida. Fue quien, junto a otros grandes autores de nuestras tierras le dió entidad a la Literatura Latinoamericana. El puñado de autores del llamado Boom que intentó realizar la Gran Novela Latinoamericana. Cosa que, este señor, si no la logró con Cien años de soledad, quedó imperceptiblemente cerca. Si no es la perfección, la roza. Alguien que llega así a los corazones, ya sea para desatar demonios o musas (acaso sean lo mismo no?) despierta siempre estas reacciones. La gente apoderándose de su esencia. De ahí que sea natural ver en tus redes sociales a la gente compartiendo notas sobre el, tirando sus frases (a veces atribuyéndole frases así, de prepo), que se lean algunos de sus libros en un ratito, o emprendan un viaje largo y paciente por su obra. También es natural que alguien haya posteado un "Gracias por todo GAEL", o que otro haya dicho que "Mi planta de Naranja Lima le llegó al corazón y siempre lo recordará por eso" y algún que otro chiche de colección. Eso generan los genios, los fuera de serie. Todos quieren ser parte de ellos, de una manera u otra.
Por mi parte puedo contarles que Relato de un náufrago fue uno de los primeros libros que leí en la primaria. Fué, en efecto, el primer libro que me compraron. Tengo conectado ese título con la emoción de ver a mi viejo con la bolsita de la librería. Era nuevo, era mío. Recuerdo haberlo devorado antes siquiera de llegar a la primera clase de Lengua, ya tenía preguntas sobre todo el libro para la maestra. Ansioso, como siempre. Este libro soy yo impresionado con la terrible manera de contar esa historia, ese libro tambien es el símbolo del esfuerzo de mis viejos. Es mi dolor de tener que cambiarlo por el fatídico Mi planta de Naranja Lima. Es símbolo del tener y tambien del desprenderse. Lo que lo hace inolvidable. Increíblemente para mucho el que mas me marcó de su obra.
Tambien podría contar que el amor me conectó, años despues con la increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada... Que allí entré al realismo mágico de Marquez propiamente dicho. Que me chocaba la crueldad. Que me impresionaba que alguien me saque de la inocencia. era una bofetada que no podía dejar de recibir. También podría contar que el romance me hizo leer El amor en los tiempos de cólera a las apuradas para evitar que ir al cine con mi novia de entonces me arruine las imágenes que prefería crearme yo. Directo a la lista de pendientes de relectura que quizá no pueda cumplir. Podría hablar de Cien años de Soledad, pero para eso necesitaríamos un post aparte. Un libro aparte quizá. Es un universo, un círculo perfecto.
La muerte de los grandes siempre nos deja algo y se lleva algo de nosotros. Hay quienes vivieron su vida alrededor de García Marquez, que los marcó. Otros a los que les pinceleó la vida en momentos importantes o por circunstancias que se recuerdan, que fue parte de nuestras vidas. Por fin, habrá quién se acerque a su obra despues de ver lo que produjo en los demás su desaparición, ese es otro gran homenaje, el mejor que se le puede hacer a un artista. Eso es lo genial que tiene el arte, que no caduca. No hay un tiempo para disfrutarlo, no hay obligación que valga. Que en paz descanse el Maestro y muchas gracias por todo...
Iván Blackpixel
La muerte de Gabriel García Marquez es un mojón de la historia de la Literatura Latinoamericana primero, de la Universal en otra medida. Fue quien, junto a otros grandes autores de nuestras tierras le dió entidad a la Literatura Latinoamericana. El puñado de autores del llamado Boom que intentó realizar la Gran Novela Latinoamericana. Cosa que, este señor, si no la logró con Cien años de soledad, quedó imperceptiblemente cerca. Si no es la perfección, la roza. Alguien que llega así a los corazones, ya sea para desatar demonios o musas (acaso sean lo mismo no?) despierta siempre estas reacciones. La gente apoderándose de su esencia. De ahí que sea natural ver en tus redes sociales a la gente compartiendo notas sobre el, tirando sus frases (a veces atribuyéndole frases así, de prepo), que se lean algunos de sus libros en un ratito, o emprendan un viaje largo y paciente por su obra. También es natural que alguien haya posteado un "Gracias por todo GAEL", o que otro haya dicho que "Mi planta de Naranja Lima le llegó al corazón y siempre lo recordará por eso" y algún que otro chiche de colección. Eso generan los genios, los fuera de serie. Todos quieren ser parte de ellos, de una manera u otra.
Por mi parte puedo contarles que Relato de un náufrago fue uno de los primeros libros que leí en la primaria. Fué, en efecto, el primer libro que me compraron. Tengo conectado ese título con la emoción de ver a mi viejo con la bolsita de la librería. Era nuevo, era mío. Recuerdo haberlo devorado antes siquiera de llegar a la primera clase de Lengua, ya tenía preguntas sobre todo el libro para la maestra. Ansioso, como siempre. Este libro soy yo impresionado con la terrible manera de contar esa historia, ese libro tambien es el símbolo del esfuerzo de mis viejos. Es mi dolor de tener que cambiarlo por el fatídico Mi planta de Naranja Lima. Es símbolo del tener y tambien del desprenderse. Lo que lo hace inolvidable. Increíblemente para mucho el que mas me marcó de su obra.
Tambien podría contar que el amor me conectó, años despues con la increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada... Que allí entré al realismo mágico de Marquez propiamente dicho. Que me chocaba la crueldad. Que me impresionaba que alguien me saque de la inocencia. era una bofetada que no podía dejar de recibir. También podría contar que el romance me hizo leer El amor en los tiempos de cólera a las apuradas para evitar que ir al cine con mi novia de entonces me arruine las imágenes que prefería crearme yo. Directo a la lista de pendientes de relectura que quizá no pueda cumplir. Podría hablar de Cien años de Soledad, pero para eso necesitaríamos un post aparte. Un libro aparte quizá. Es un universo, un círculo perfecto.
La muerte de los grandes siempre nos deja algo y se lleva algo de nosotros. Hay quienes vivieron su vida alrededor de García Marquez, que los marcó. Otros a los que les pinceleó la vida en momentos importantes o por circunstancias que se recuerdan, que fue parte de nuestras vidas. Por fin, habrá quién se acerque a su obra despues de ver lo que produjo en los demás su desaparición, ese es otro gran homenaje, el mejor que se le puede hacer a un artista. Eso es lo genial que tiene el arte, que no caduca. No hay un tiempo para disfrutarlo, no hay obligación que valga. Que en paz descanse el Maestro y muchas gracias por todo...
Iván Blackpixel
martes, 22 de abril de 2014
Eva
Hoy tengo el agrado de presentarles algo nuevo. Al menos para este blog. Cuando este querido amigo me dijo que quería aportar un post, inmediatamente , fiel a su forma de ser, me reprochó que no lo haya invitado antes y se mostró molesto por eso. Así de particular, así de único es lo que van a ver a continuación. Porque The Rabbit (ese es su nombre) es un dibujante espectacular. Esa es su forma de hablar. Su forma de expresarse. Por eso su columna se llama Mil Palabras. Simplemente porque sus creaciones lo dicen todo desde la imagen. Espero que les guste. Para esta primera aparición nos trae Eva. Qué quieren que les diga, a mi, personalmente me parece genial. Ojalá a ustedes tambien...
The Rabbit
The Rabbit
miércoles, 16 de abril de 2014
Escritores Anónimos- Uno
En la oscuridad, dos cuerpos desnudos…
solo dos ojos abiertos.
Suave te tomo y te guío
suave te acerco y te siento.
Siento tu pecho golpear por mi,
siento tu cuerpo temblar por mi,
sientes todo lo que siento.
Lento, muy lento rozare tus labios.
Sentirás cómo me acerco.
Cuan cálida puede ser la perfección?
Cuan suave cada línea de tu cuerpo?
Te pierdes en un último suspiro,
en ese suspiro te encuentro.
No existe pasado o futuro,
estamos mas allá del tiempo.
Vas a entregar tu ser entero
guardaremos juntos un secreto.
JO
JO
viernes, 11 de abril de 2014
Porno
Reflexión sobre relaciones entre pornografía, arte y cine.
¿Pornografía = cine?
“Los films pornográficos, ¿pueden ser considerados un género cinematográfico, artístico?” Fue esta pregunta que, no hace mucho tiempo, me hizo un amigo, el detonante de esta inquietud que hoy se transforma en ensayo. Pregunta que, por cierto, no supe responder con certeza, si bien tenía en ese momento algunas conjeturas al respecto, en base a mi formación académica relacionada con el cine. De inmediato pensé que, por alguna razón, en dicha formación académica, el tema de la pornografía nunca había sido abordado, es decir, no había sido seleccionado o considerado suficientemente “importante”. A partir de esto fue que me propuse indagar y juntar fundamentos que me lleven a saber un poco más. Me posiciono desde una postura que no pretende alcanzar una respuesta única y definitiva, ya que sin dudas se trata de un tema complejo y controversial. Busco, en lugar de eso, reunir elementos que me permitan realizar un análisis, y quizás generar más preguntas sobre el tema.
De esto no se habla.
Considero que ésta es una frase que resume la postura que, predominantemente, se asume en relación a la pornografía: “De esto no se habla.” Postura que se adopta en varios ámbitos: lo familiar, lo social, e incluso lo académico. Pocos son los que se preguntan si la pornografía es un tipo de arte, y si vamos más a lo específico, pocos se preguntan si el género pornográfico está incluido dentro de tantos géneros cinematográficos que existen, en definitiva, si se trata o no de cine. Evidentemente, hay cuestiones morales, tradicionales y selectivas en juego, que excluyen a lo pornográfico, en primera instancia, tanto de las cosas de las que se habla cotidianamente como del campo de investigación. Sin embargo, pienso que así como la comedia busca hacer reír, el drama busca sensibilizar, el terror busca aterrar, la pornografía busca excitar sexualmente así que, en cuestión de objetivos, no hay un género más válido que el otro. Inclusive, es notorio que no sólo hay similitudes en cuanto a objetivos, sino que como género, el porno cuenta con características peculiares que lo definen, por ejemplo el hecho de mostrar los genitales y el sexo explícito.
Precisión de conceptos
Me parece importante hacer, antes de continuar, una precisión de conceptos. Si la idea es realizar un análisis relacional entre arte, cine y pornografía, es válido incursionar, aunque sea brevemente, en el significado que se da a cada uno de estos conceptos, y tomar una posición al respecto. En cuanto al eje de este ensayo, la pornografía, veremos que la Real Academia Española la define como: “1. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas; 2. Obra literaria o artística de este carácter. 3. Tratado acerca de la prostitución." De esta definición puedo deducir dos cosas: en primer lugar, que la RAE responde, de alguna manera, a nuestra pregunta, relacionando directamente a la pornografía con lo artístico y lo literario. Por otro lado, la tercera definición dada se refiere a la etimología de la palabra, proveniente del griego (porne es "prostituta" y grafía, "descripción", es decir, "descripción de una prostituta"), no obstante, es evidente que, en base a lo dinámico de nuestro lenguaje, el concepto que socialmente compartimos de pornografía va mucho más allá de la actividad de una prostituta, y abarca diversos ámbitos y acciones.
La misma fuente define a la cinematografía como la “Captación y proyección sobre una pantalla de imágenes fotográficas en movimiento.” y al arte como “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros." Por otro lado la enciclopedia virtual Wikipedia define al cine pornográfico, también llamado cine porno, como “…la actividad cinematográfica en la cual explícitamente se muestran los genitales mientras se realiza el acto sexual y cuyo propósito es el de excitar al espectador”. Estas definiciones conjugadas, en principio, no niegan la posibilidad de concebir al cine porno como una expresión artística y un auténtico género cinematográfico. Sin embargo, existen dudas y discusiones al respecto.
El Porno como género cinematográfico
La mayor tendencia es a negar la posibilidad de que el cine pornográfico sea considerado dentro de los géneros cinematográficos. Hay una confusión de términos y se cree que, en cuanto al sexo como tema de una obra, erotismo es sinónimo de arte y pornografía de no-arte. Sobre estos debates, y yendo un poco más profundo, Susan Sontag advierte que no debería emprenderse una discusión sobre pornografía sin antes reconocer que hay varias pornografías. La autora habla de tres tipos: en primer lugar, la pornografía como elemento de la historia social; en segundo lugar, la pornografía como fenómeno psicológico, síntoma de deficiencia o deformidad sexual tanto en los productores como en los consumidores; y en tercer lugar, la pornografía como una modalidad que se distingue de las dos anteriores, una convención menor dentro de las artes.
Considero que en las dos primeras definiciones, Sontag hace referencia al factor industrial del cine pornográfico, que es el más conocido, explotado y producido. En cambio, en la tercera, se refiere a la posibilidad del cine porno que trasciende sus objetivos primarios –la mera excitación sexual del espectador, el lucro, etc.- y busca innovar, ser vanguardista y entrar en el campo de la expresión artística.
Pienso que uno de las causas de la discusión es la concepción de arte vigente en la sociedad, en los sujetos, en quien investiga, en quien opina. Rescato a continuación un pensamiento de Sontag al respecto de qué es el arte: “…es una forma de conciencia. Los materiales del arte son las diversas formas de conciencia. No existe ningún principio estético en virtud del cual se pueda interpretar que esta concepción de los materiales del arte excluye hasta las formas extremas de conciencia que trascienden la personalidad social o la individualidad psicológica.” En esta definición puedo dilucidar que la autora no excluye a la pornografía del arte, ni afirma que toda pornografía es arte. Me parece clave la palabra diversidad, es decir, inclusión de aquellas formas, incluso extremas, de conciencia y de expresión, inclusión que parte de la no-existencia de un principio estético universal y eterno.
La predisposición generalizada a no considerar en absoluto la pornografía como arte, o bien a verla como una manifestación que debe ser oportunamente escondida, está atravesada, en mi opinión, por convenciones sociales que provienen de aquellas verdades universales que son más populares. Se me ocurren, en relación a este asunto, dos de estas convenciones: por un lado, la filosofía cristiana, que concibe a lo sexual como un caso especial, calificándolo moralmente como bueno o malo según sus fines. En este sentido, la pornografía sería considerada una actividad incorrecta, pecaminosa, al no tener fines reproductivos y no darse en el ámbito de lo privado y familiar. Por otro lado, otro paradigma que puede intervenir en este debate es el psicológico, cuyo argumento radica en que la pornografía es una manifestación de una perversión sexual u obsesión presente tanto en el productor como en el consumidor. Este paradigma analiza y califica no desde lo bueno y lo malo, sino desde lo sano e insano. Sin embargo, a ambas posturas podría responder que ni lo moral ni lo psicológico impide que la pornografía se torne expresión artística. Se trata, en todo caso, de posturas de lectura, de formas de entender que a eso se limitan, no a determinar un principio estético que es lo que efectivamente gobierna lo artístico.
Otra de las razones para esta rotunda exclusión, presente explícitamente en algunos críticos e implícitamente en la sociedad, radica en que el propósito de este cine es únicamente excitar al consumidor, objetivo que estaría en contradicción con la compleja función del cine, relacionada con una caracterización de los personajes bien resuelta; la relación de los sujetos entre sí y con sus sentimientos y emociones; una historia que cuente con comienzo, nudo y desenlace, etc. Según esta idea, en el cine porno estos aspectos no son correctamente desarrollados, sino se limitan a dar un puntapié al acto sexual. Opino que, si bien estas observaciones son en gran medida ciertas, ya que el cine pornográfico se aleja de las características ya establecidas de los demás géneros, se trata de un argumento generalizador y, como planteé anteriormente, no se puede generalizar ante una temática que, aunque con tendencias mayoritarias, posee también particularidades y es ampliamente diversa. Por otro lado, pienso que estos mismos argumentos que sirven para segregar al cine porno -me refiero a la falta de estructura dramática, el nulo desarrollo de los personajes, la pobreza en el argumento- podrían constituirse como características que le otorguen la condición de género cinematográfico, y como rasgos propios de este género.
Me planteo entonces, frente a estas controversias, la posibilidad de que el cine porno, conservando su base en el sexo explícito, adopte la estructura dramática de los demás géneros. Si así fuera ¿sería considerado como un film audiovisual equiparable a otras películas? ¿Se acercaría más al status de artístico, de estético? Seguramente habrá respuestas diferentes a esta pregunta. Mi respuesta es que sí, se aproximaría o tal vez se mezclaría con otros géneros, pero con el riesgo de perder aquellos rasgos propios de los que antes hablé, rasgos que apuntan restringidamente a cumplir el objetivo de la excitación sexual. Y, en consecuencia, al perder esos rasgos y adoptar otros, que buscan otros objetivos, su carácter de pornográfico podría difuminarse. En definitiva, esta posibilidad que planteo está condicionada por la demanda del público -o la mayor parte del público- del cine porno, que busca la satisfacción instantánea de fantasías, y no pretende una historia sustentable. Esta modalidad de porno con características no-porno sería, entonces, un subgénero o un entrecruzamiento de géneros.
Conclusión
Quisiera, para concluir este texto, volver a la raíz, a la pregunta que fue el puntapié inicial: “Los films pornográficos, ¿pueden ser considerados un género cinematográfico, artístico?” Luego de haber investigado y reflexionado al respecto, y con la certeza de que queda aún mucho por indagar, respondería a esta pregunta, en primer lugar, con la convicción de que el pornográfico es, desde luego, un género cinematográfico, más allá de consideraciones morales y sociales en cuanto a lo bueno y lo malo, lo sano y lo insano, lo correcto y lo incorrecto, lo mejor y lo peor, que no atañen en este debate. Más compleja es la pregunta sobre si se trata de una expresión artística. La respondería, en realidad, con otra pregunta: ¿por qué no?. Como he considerado a lo largo de este ensayo, no hay un fundamento sustentable que impida dicha categoría. Será artístico o no en base a condicionantes diversos: los fines del realizador, la respuesta del público, las características que posea, las innovaciones que suscite, los aspectos técnicos, etc.; y, especialmente, según la concepción socio-histórica de arte que esté en juego.
Matías Rotger
Matías Rotger
miércoles, 9 de abril de 2014
Escritores Anónimos- Desiertos
Volvieron los escritores anónimos despues de una semana ausente por el feriado aquel... Volvieron con Fernet de Menta a la cabeza...
Desiertos
Hoy un oasis, un poco de agua
para esta sed de estar perdida, sin fe... Veni sólo esta noche, No traigas nada pero no tardes... Las velas se apagan. ¿Qué hay en la oscuridad? ¿Qué escondes en el alma cuando ya no haya gritos, ni llaves, ni karma? Es sólo un oasis, un secreto, Una llama. Un espacio sin tiempo, un dolor sin momento, en una tierra sin viento. Veni sólo esta noche, yo también tengo un poco de agua.
Fernet de Menta
Desiertos
Hoy un oasis, un poco de agua
para esta sed de estar perdida, sin fe... Veni sólo esta noche, No traigas nada pero no tardes... Las velas se apagan. ¿Qué hay en la oscuridad? ¿Qué escondes en el alma cuando ya no haya gritos, ni llaves, ni karma? Es sólo un oasis, un secreto, Una llama. Un espacio sin tiempo, un dolor sin momento, en una tierra sin viento. Veni sólo esta noche, yo también tengo un poco de agua.
Fernet de Menta
lunes, 7 de abril de 2014
Lo malo, lo bueno y lo estúpido de vivir solo
Vivir solo es algo que le recomendaría a cualquiera (bueno no a cualquiera) pero si a alguien que esta tan limado de la cabeza como yo, ya que nadie te soporta por mucho tiempo seguido y vos no soportas a nadie por mucho tiempo. Es ideal.
Si sos de esas personas que no se bancan a sí mismo y tienen que estar rodeados de gente, ¡olvídate! Vas a terminar colgado de la ducha. Es lo más solitario que hay, te escuchas todo el tiempo, te ves todo el tiempo, incluso tu maldita sombra te persigue.
Podes hacer como yo y ponerte a hablar con el gato ( cuando tenia una gata, despues se cansó y se fue ) , antes de sucumbir en la locura (por que no es de locos hablar con el gato, menos si éste te responde) o podes fumar cáscara de banana y contar las tablas del techo, si estas muy aburrido, o podes ponerte a escribir para tu blog.
Pero, tiene sus ventajas, también, caminas en bolas por la casa y nadie te dice nada, excepto la vecina que te ve por la ventana y te pega un grito, o la vieja que barre la vereda. No entiendo porque esa mujer nunca me saluda, ni siquiera me mira a la cara. Pero bueno…
Podes ir y venir a cualquier hora y nadie te rompe las bolas, pero así también te pasa que si no escuchaste el despertador ¡fuiste! Hasta el mediodia no te levantas y te rajan del laburo.
Podes volver a los 4 días, que lo peor que te puede pasar es que llegues y el pez se murió, el gato se lo comió, pero nada grave y como en mi caso no tengo ni pez ni gato, pero bueno. Nada como que tus viejos te pregunten en donde te metiste y te den una puteada épica a lo Leónidas arengando a los espartanos.
Podes dejar sucio el plato en la bacha, irte a dormir y lavarlo al otro día. Pero si la pila se acumuló, no podes culpar a nadie, igual que si las cosas se pierden (en mi caso yo culpo de todo al piloto del avión de Malaisya que perdió el avión ). Es más, creo el avión de malasia está metido por acá y todavía no lo encuentro.
Almorzas y cenas lo mismo, y probablemente volvés a almorzar lo que quedó de la cena, esta bueno, porque “cocinas” una vez o pedís sushi una vez, y comes del mismo cosito, así no ensucias plato y vove . ¡No vas a poner la mesa! No tiene sentido.
Pero no todo es rosa, también tiene su lado malo.
Si te rajaron del laburo porque te quedaste dormido como cinco veces, la vieja del alquiler no te la deja pasar, aunque le digas que te estás muriendo de tuberculosis y le tosas toda la milanesa. Re mala onda.
También te puede pasar que haya un diluvio, como los que estamos acostumbrados, la puerta se hinche y ¡cagaste! Te quedaste adentro. Hasta que salga el sol, pase un milagro o algún alma caritativa te ayude a salir. Los bomberos no te creen, ni molestarse en llamarlos.
También te pasa que te cae ese amigo que la mujer lo echa de la casa cada dos por tres y no tiene donde quedarse, así que lo dejas dormir en el sillón. Lo que no se da cuenta es que la mujer lo echa, también, por dormir en tu sillón. Pero bueno… no podes decirle que no, al fin y al cabo es uno de los pocos amigos que tenes.
O le das alojamiento a esa amiga tuya con la que saliste pero estaba muy borracha para dejarla volver a su casa, la cagada es que se fue y te deja la puerta abierta. Menos mal que no entro un violador.
Te podes pasar el día jugando juegos de xbox 360 o de la tablet ”, y te das cuenta que cambio de día, cuando accidentalmente miraste por la ventana y estaba amaneciendo. Con razón tenias tanto hambre, terminas el nivel y te vas adormir.
A la noche empezás a sentir ruidos, y no sabes si son fantasmas o son chorros o son los vecinos que están enfiestados. Yo por las dudas me pongo los auriculares, y me quedo tranquilo. El día que me afanen ni cuenta me voy a dar.
Pero lo peor que te puede pasar es olvidarte de pagar la luz, porque te llego la factura igual no tenías un mango. Y los de edet piensan que vas a disfrutar del ambiente romántico, con velas, hasta que te reconecten el servicio.
Por esto y muchas cosas mas es una aventura vivir solo, yo llevo 9 meses viviendo solo, pasé hambre, frío, tuve ganas de tirarme del balcón, también me senté en un rincón a llorar, pero bueno son cosas que a lo largo te sirven como experiencia...
Podés leer esto y mucho mas en... El imaginario de Brad Pigg
Brad Pigg
viernes, 4 de abril de 2014
El Último Disparo en las Islas del Atlántico
“La guerra termino” las voces de fantasmas familiares lo
incitaban con sus murmullos suaves, eran como las olas del Océano Atlántico,
golpeado la playa el día de su arribo, eran sus compañeros de división, esos
hermanos de armas que el destino presento en la peor de las situaciones, solo
recuerdos de caídos que susurraban, que soplaban en su oído mudas palabras casi
imperceptibles “la guerra termino”.
La sangre
se mezcla con el barro negro y la piedra blanca, la luz lunar refleja en aquel
fango marrón rojizo líneas plateadas. Son augurios de un cielo abierto,
despejado, de una noche fría y húmeda que bañara de rocío fino y brillante la
temprana mañana siguiente. Cuando estuvo al fin lucido pensó "¿donde están
todos?".
Después
de haber soñado ráfagas de proyectiles surcando el aire en todos sus espacios,
invadiendo sus francos si herirlo, ver caer a sus camaradas uno a uno fue la
peor pesadilla que pudo tener. Despertó, aun era de noche. Palpo el frío en su
rostro mojado, olió el hedor descompuesto de la sangre, del barro y de la
piedra, y la muerte se hizo presente de nuevo pero esta vez no como un sueño.
Volvió a sentir esas voces que lo torturaban incesantes, como un ruido blanco
lluvioso, un susurro silencioso en voz baja callando al niño en un shh… llovía
en la cantera. Se percato del agua cuando respiro barro marrón rojizo por su
nariz, esta vez puede que de verdad despertase, no lo supo entonces, estaba
afiebrado. Escupió y tocio barro y sangre, su propia sangre se mezclo en la
formula y quedo impregnada en su chaqueta para siempre. Volteo su cuerpo y se
acostó sobre su espalda esta vez, mirando al cielo, extraño a la luna. Veía las
gotas de lluvia lentas caer hacia él, como ráfagas de proyectiles surcando los
cielos sin poder impactarlo. Sus ojos se estremecieron, se humedecieron y
nublaron su visión. No eran las gotas de la lluvia fina nocturna que bañaban la
cantera y resonaban como aplausos leves, como silbidos sin aliento, sin sonido,
eran las gotas del alma, una lluvia de tristeza desconsolada que bañaban sus
ojos respondiendo una pregunta que haría para sí a la mañana siguiente
"todos están muertos".
El llanto
era desconsolado, contuvo cuanto pudo el gemido doloroso y colérico, pero tenía
que estallar, dejarlo salir. Entonces tapo su boca con las dos manos, respiro
agitado para calmar el llanto aunque apenas podía, seco sus lágrimas, tomo su
arma. Se puso atento a los sonidos de la noche, de la lluvia menguando, de las
piedras y el barro en la cantera que se deprenden, se aplastan y se rompen al
paso anunciando la presencia de un enemigo. Nada se oyó, nada más que el eco de
su propio gemido repitiéndose en toda la isla. Escuchado por todos los cuerpos
olvidados ahí, como él, perdidos en acción, nada más se oyó. Pronto hubo calma
en su corazón, la adrenalina que provoca el miedo lo mantuvo atento un tiempo
largo, no había lluvia ya, el cielo se despejaba, era temprano en la madrugada
tardía y de paso lento, la luna lo vería dormir un poco más.
El
borracho camina errante por la playa gris. Es una playa de rocas plateadas
sucias, de aguas congeladas que espumosas barren las orillas llenándolas de
arena marrón de las profundidades. El borracho extasiado, perdido, camina torpe
en vaivén, de un lado a otro. Camina lento y confuso, desequilibrado, chocando
con el aire o tratando de esquivar los suspiros del viento. Se deja llevar por
la inercia que pone un pie delante del otro, derecha izquierda derecha
izquirda, por el instinto que lleva sus manos al frente cada vez que tropieza y
cae pesado, esa vehemencia que lo hace
levantarse una vez mas. No es consiente de sus actos, no del todo. Como un
ebrio de placeres satisfechos en demasía, enceguecido, perdido, caminaba por la
playa sin dirección. Pero su estado no lo provocaba la satisfacción desmedida
sino la carencia, en su vientre de agua y alimentos, en su espíritu de un fin
claro a su interminable cruzada por aquella playa, en su vida de un futuro
lejos de esta isla. Sueña despierto.
La niebla
lo cubre todo en el llano pedregoso, cerca de la playa. Un campo de batalla
sitio de enfrentamientos furibundos, emana muerte que se puede respirar, motiva
temores bloqueantes. Son los fantasmas de soldados aliados y enemigos caídos
aquí, su ultima morada, que no pueden descansar ni a la luz de esta mañana y
salen a cubrir el aire con su manto tenebroso. Son los fantasmas del día,
moviéndose entre la niebla blanca en busca de personas consientes, con memoria,
para recordarles su terrible dolor, que no permiten ser olvidados, ser dejados
de lado para siempre. Y entre esos fantasmas del presente, moviéndose en aquel
manto blanco de la niebla, un soldado ingles se divisa, es un errante. Un
enemigo desamparado camina por entre las olas suaves de algodón, se refugia en
aquella nube de pólvora, de humo y vapor. Escapando tal vez a sus propios
demonios, espíritus caídos en este llano pedregoso que lo incitan con su
impronta y susurran a su oído “the war is over”.
Entonces
el disparo se hace, tan certero como un hombre moribundo puede llegar a
hacerlo. Y el proyectil surca el aire helado de la mañana desde las cercanías
de la playa, viajando veloz hacia el llano y la niebla blanca profunda. El
proyectil se pierde en aquel manto blanco nuboso, surca sus espacios abriéndose
paso en linea recta, va hacia su objetivo y lo impacta certero. Un grito
desgarrador se oye en la mañana de silencios y soplidos del viento, de
silencios y barridos de olas en la playa, de silencios interrumpidos esta vez
por una queja dolosa de un hombre en la niebla. El cuerpo cae, se oye pero no
puede verse. El soldado cauteloso corre desde la playa, escudriñando los
espacios blancos y violentando piedras a su paso. Encuentra al hombre, su
enemigo, respirando sus últimos momentos de vida, andrajoso, blanco pálido de
días sin comer, temblando del frío y del miedo y de la sed y del hambre,
sangrando por su costado derecho, divagando. Hablaba en su lengua con fantasmas
del pasado, de su vida pasada en su hogar, lejos, muy lejos de esta isla. Se
despedía de sus seres amados pidiendo disculpas por no haber vuelto a casa
después de terminar esta maldita guerra, pidiendo disculpas por no haber
sobrevivido. Eran los últimos momentos de su enemigo como pronto serian los
suyos. Lo sostuvo de la cabeza el tiempo suficiente, tomo su mano y la apretó
muy fuerte, lloro su muerte, pero solo cuando ya no podía verlo, entonces dijo
“perdoname viejo”.
Nadie
recordara el momento en la historia en que el ultimo soldado de una guerra
absurda muera en el campo de batalla, ¿quien fue?. No se contaran historias ni
aparecerá en ningún anal de aquellos países en guerra el nombre del hombre, del
soldado, que aquella mañana desde una playa gris, realizo el ultimo disparo en
las islas del Atlántico.
Miguel Quinteros
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