Hoy escribí algo distinto para ustedes. Pero antes quiero que sepan que me gustaría mucho leer escritos suyos también. No necesariamente poesías, poemas o novelas, cualquier cosa que quieran compartir.
Espero les guste.
Recuperarte de mis recuerdos.
Después del intento fallido de ayer mis manos tiemblan
nerviosas y mi corazón aumenta su ritmo.
Aparentemente todo está listo. Reviso con la mirada las
flores, las velas, observo un poco más atrás en el tiempo y encuentro momentos
similares, en donde tu sonrisa daba vida a la mía. Vuelvo a mirar el presente y
me doy cuenta que tal vez exageré esta vez.
Un portarretrato tuyo, observando atentamente, fue un
testigo fiel que me acompañó durante el momento de preparar la comida.
_ Primero volcamos la harina, luego sumamos los huevos, para
los dos voy a usar sólo 5. ¡Y a mezclar!
Tu foto escuchaba atentamente y en silencio mis comentarios,
como memorizando todo. Como memorizándome a mi.
Sonó el timbre y el muchacho de las flores hacía equilibrio
como el mejor de los malabaristas cuando abrí la puerta.
_ Aquí están sus 5 docenas de rosas y los dos kilos de
pétalos amarillos.
Después a colocar cada rosa en su lugar estratégico, cada
vela resaltando las coloridas docenas, y los amarillos pétalos anunciando el
camino al suave escenario de seda en donde culminará nuestra velada, rodeados de
más pétalos.
Quito el envoltorio plástico que sella la música que sin saber
elegiste para esta noche. Todo parece perfectamente encaminado. El vino ya está
en su temperatura ideal. La salsa boloñesa, con carne molida, cebolla,
pimientos rojos, nuestro ingrediente secreto, superando todo el esmero que
alguna vez le di, espera junto a los fideos recién amasados la hora señalada.
Suena una dulce canción, pruebo la salsa, “Exquisita”. Huelo
el encantador aroma de tus rosas preferidas en toda la casa mezclado con la
sutil vainilla de las velas y el dulce picante de la salsa…
_ Falta mi perfume…_ Me dirijo al cuarto y rocío mi rostro
apenas con aquel perfume que tanto suplicabas que use.
Escucho un sonido en la puerta de calle, miro por la ventana y veo
que eres tú.
Abro la puerta y mis manos se calman cuando te escucho
suspirar. Te agarras el rostro y tu sonrisa ilumina mi alma. Tus lágrimas hacen
que algo dentro de mí se encoja y me inunde de ternura. Veo cómo descubres cada
detalle de lo que preparé para ti. Tomas unos pétalos entre tus manos. Saboreas
el aroma de la salsa y al cerrar los ojos dejas escapar una leve sonrisa, leve
pero completamente honesta, real. Tarareando la canción que suena te diriges al
cuarto, abres la puerta y las rosas y velas te sorprenden. Giras mirándome muy
dulce, pero aún distante. Tus lágrimas regresan. Mis manos tiemblan nuevamente.
Las lágrimas salen por mi rostro, no es necesario mediar palabras. Me siento en
la mesa y tomo mi cara. Desconsolado. Te acercas silenciosamente. Siento un
beso en mi frente.
Lo próximo que escucho es la puerta al cerrarse. Y luego
millones de veces retumbar en mi cabeza tu sonrisa.
Amanece un nuevo día, el fracaso de ayer no me frenará. Hoy todo parece estar
perfecto. Las rosas llegarán en cualquier momento junto a sus pétalos amarillos…
Mis manos demuestran mis nervios.