Buenos días, tengo tanto que contar, tanto que decir. No se por donde comenzar…
Primero lo importante, esta columna es exclusiva para que yo exprese mis sentimientos y/o todo lo que nazca de mi preciosa cabeza. Pero siempre atento a comentarios, preguntas, recomendaciones y/o cualquier inquietud que usted, mi querido lector, desee que exponga.
Los temas de nuestras “charlas” son infinitos. Desde tecnología, pasando por la pasión, el romance, hasta los goles que pueda llegar a hacer jugando al metegol.
Siempre hay alguien que vivió, vio o le contaron eso que nos preocupa, atrae o simplemente nos pasó. Así que vamos a compartir. Yo les escribo, ustedes me leen, comentan y yo les respondo.
Ahora les regalo un poema de mi autoría, espero lo disfruten.
De muerte.
Simplemente no espero.
Solamente sueño, despierto.
Las miradas no comparten.
Las voces interiores humedecen.
Los sentidos traicionan.
El apetito es voraz.
El silencio, de muerte.
El aire presiona.
El interior oprime.
La candencia se siente.
La distancia, de muerte.
Los tambores se calman.
Los violines despiertan.
Las miradas no miran.
La ceguera, de muerte.
Esperanza perdida.
Una solicitud pendiente.
Silencio que no grita.
Calles solas, de muerte.
Espejo invisible.
Ser que no soy.
Nadie que va.
Nadie que viene.
Recuerdo penoso.
Esclavo, de muerte.
Nano.