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sábado, 3 de mayo de 2014

#SemanaDeLectores en la música de APD

No entiendo bien la gente que no ama la música, cómo pueden esas personas expresar lo que sienten y les pasa? No es tan difícil supongo, tal vez como personas normales que dicen lo que sienten, que piensan lo que dicen, o lo expresan a través de letras, oleos o golpes. Hay gente (quiero creer que no soy el único) que vive, siente y alcanza todas las experiencias por medio de la música. Cada una de estas canciones representa un miedo, una esperanza, una alegría una decepción, todas expresan cosas que yo no puedo expresar... cada banda lo hace a su modo, es asi como imagino distintos tipos de amor y de vivirlo. Artics monkeys, muy simple, quien no sintió ese miedo de no ser correspondido? pero es solo eso? quien no idealizo a alguien y luego tuvo miedo de ver la verdad?


Devil de Staind. Excelente visión en una sola voz desde los dos lados... no somos demonios, somos personas, nos 
arriesgamos, sufrimos, nos equivocamos.


Pearl Jam, un sonido no melancólico, pero la voz que expresa claramente el hecho de perder lo que uno amaba de una manera muy simple y justa: it's sad...

The pretty reckless, dos voces, dos géneros enfrentados, pero de esa unión encontramos magia y la coincidencia de un pensamiento, que de todas formas no nos detiene. Buen sabado

José

miércoles, 30 de abril de 2014

Los hermanos

     Somos una familia, efectivamente una familia. Algo Para Decir se enorgullece de tener hermanos, algunos ya venían de antes, otros fueron tomándole el gusto arrancando con nosotros. Estamos muy contentos de hacer este post hoy, simplemente porque es el objetivo del blog, motivar a la gente a expresarse a su manera, a buscar su modo de contarle al mundo lo que piensa, lo que siente, lo que lo mueve. Por lo que, inmensamente felices por ver que somos parte de una familia queremos mostrarte a sus miembros, dejarte los links para que los conozcas, porque estamos orgullosos de ser parte de este colectivo que va creciendo de a poco.

El lamento de Urwen

    El benjamín. Es el espacio de nuestra amiga Lalaith, ella es quien suele hablarnos de arte en el blog, pero aquí nos muestra otra faceta. Nos habla de la ficción, nos mete en un mundo sobrenatural. Claramente influenciada por Tolkien. Esto recién empieza, pero creanme que no se van a arrepentir de seguirla desde sus primeros pasitos.

 http://urwenlalaith.blogspot.com.ar/2014/04/el-demonio-y-el-arbol-de-cabezas.html

El imaginario de Brad Pigg

   Otro de los nuevos espacios. Es el lugar donde el hilarante  Brad Pigg se revuelca en su mugre. Donde el Brad es feliz. Van a encontrar aquí muchas de sus ocurrencias y su particular forma de ver el mundo y la vida. Pasen un momento. Justo ahora tiene una nueva entrada...

http://elimaginariodebradpigg.blogspot.com.ar/

Mundo Random

    Qué decir del nuevo hogar de Sergio Olivera, aquí van a ver al multifacético Brujito tirar magia (o brujerías) de todas las maneras que se le plazca. Aquí van a encontrar lo mejor de este ocurrente pibe, ahora un poco mas centrado en la cuestión cine...

http://sergiolivera.blogspot.com.ar/

La madriguera del pichón

     El tradicional espacio de Miguel Quinteros que está por sacar su segundo libro de cuentos. Aquí tenemos su canal de expresión directo. Cuentos y poesías para hacer dulce...

http://madrigueradelpichon.blogspot.com.ar/

Desorden Expresivo

    Este es el lugar de quien les escribe, aquí dejo muchas de mis poesías y algun que otro relato. El último post tiene tres microhistorias. Rápidas y entretenidas... ¡Pasen! ¡Pasen y vean!

http://iblackpixel.blogspot.com.ar/

Nos vemos en otra ocasión! Que lo disfruten!

Iván Blackpixel



lunes, 28 de abril de 2014

"V" Spock's Beard (2001)

Este fué el primer disco de Spock's Beard que escuché en mi vida, y estoy muy contento de que haya sido así y siempre que alguien quiere empezar a escuchar esta banda o música progresiva en general, "V" es lo primero que siempre recomiendo.


                Básicamente, lo que este álbum logra es agrupar absolutamente todo lo que me gusta en el género progresivo: arreglos corales que te dejan los pelos de punta, riffs moviditos que se destacan muy bien del resto de la banda pero sin sacarle protagonismo al resto de los instrumentos, líneas vocales equilibradas con la temática general del disco, los colchones de sonido del teclado, la falsa simpleza del bajo, la mezcla absurda de géneros hasta adentro de una misma canción, tiene de todo. Podemos escuchar este álbum mil veces y cada vez le vamos a encontrar algo nuevo. Me pasa que lo escucho buscando cierta canción o estribillo y me distraigo con algún detalle que nunca había notado y ahí estoy de nuevo, descubriendo una vez mas los miles recovecos que los pibes de Spock's Beard armaron solo para nosotros.
                Arranca todo con "At the End of the Day". Es clarísima la influencia de Yes que se presenta aquí. Las armonías, los arreglos, la estructura, todo es reminiscente a un tema de ellos. Los cambios entre rock, folk y hasta lo que parece ser ligeros cortes de flamenco ocurren sin que te des cuenta. Alan Morse se luce en este tema, haciendo uso y abuso de su capacidad para transformar el sonido de su guitarra, mostrando iguales cantidades de delicadeza y fuerza cuando cada una es necesaria. No importa que tan extravagante sea el camino que esta canción elija, siempre tiene sentido. Los últimos minutos son una hermosa síntesis de estos 12 minutos, pasando rápido por todas las etapas previas y terminando casi con una floritura de la atrapante voz de Neal Morse.
                Sigue "Revelations". Un tema mucho menos frenético que el anterior y mas ligéro en cuanto a contenido. Dave Meros castiga a su bajo sacándole sonidos que duelen por su profundidad. Un tema con mucha mas polenta que el anterior pero con un importante contraste entre sus distintas partes, tranquilizándose quizás demasiado entre estribillos. Distorsiones en la guitarra y colchones agresivos en el teclado se distinguen de las suaves caricias a los platos de la batería de Nick d'Virgilio.
                No, no estamos escuchando Gentle Giant, es "Thoughts II". Es la segunda parte de la delirada absurda que empezó con (oh sorpresa) "Thoughts I" en el disco "Beware of Darkness". Es ridícula. Sin falta, cada vez que escucho alguna de las piezas que componen este meta-tema me asombro por una cosa: a primera escuchada pareciera como si los pibes de Spock's Beard empezaron a tirar cosas a la pared a ver que se pegaba y armaron un tema, pero con cada repetida le vas encontrando un poco mas de sentido a cada efecto bizarro del teclado de Ryo Okomoto o a los cortes abruptos con la guitarra acústica y voz de Neal Morse. Sublime.
                "All on a Sunday" no falla nunca en ponerme una sonrisa en la cara. Son cuatro minutos  de felicidad condensada. Narrando un lánguido domingo cualquiera, escuchar esta canción te dan unas importantes ganas de quedarte acurrucado en tu cama, viendo el día pasar por la ventana mientras hojeas un libro aburrido o escuchas un disco nuevo.
                La balada infaltable no se queda atrás en cuanto a composición musical. El sentimiento de melancolía se profundiza en cada verso de la canción. La voz etérea de Neal Morse se mezcla con los sonidos de Ryo Okumoto de una manera muy singular.
                Y si. El último. El elefante del disco. "The Great Nothing". Un super temón de veintisiete minutos y dieciocho segundos.  Se divide en seis partes, haciendo un poco mas ligera su apreciación, que no es sencilla en la primera escuchada. Verdaderamente Nick d'Virgilio aquí muestra su versatilidad, ya sea en batería o voz, guiándonos a través de la historia con sus ritmos y detalles vocales. El comienzo de esta canción asusta un poco al comienzo, pero cuando pensas que te estas acostumbrando a los casi omnipresentes coros de extrañas voces en el fondo, entra la acústica y empieza a darle forma a la canción. Los acordes tocados te hacen acordar a una historia medio turbulenta que esta por empezar. La batería levanta un poco mas el ritmo y aparecen las voces, contando la historia de un jóven buscando (o no) la fama. Después de tanto negarse, "The Great Nothing" llega a su fin, dando una vuelta completa sobre si misma. Los ambientes creados durante esta epopeya épica son verdaderamente sensacionales, cambiando constantemente y dejandote con una sensación de completitud que no muchas obras presentan. Veintisiete minutos y ni siquiera un segundo de mas. Una sola canción y ni un segundo de menos.

Siempre digo que daría lo que sea por escuchar este disco por primera vez de nuevo, pero cada vez que subo el volúmen y aprieto play me doy cuenta que verdaderamente lo estoy haciendo ahora mismo.-

                                                                                           Felipe Azubel


viernes, 25 de abril de 2014

“Sin nombre” - 2010

Es muy fácil perderse en un cuadro.

“Igual que en un libro”, dirán. Pero el libro dice demasiado para perderse en él. Seguro, uno puede estar en cualquier lugar mientras lee y ser una experiencia maravillosa; en la que el protagonista se hace carne en nuestro pensamiento, y los personajes se convierten en algo tan cercano a nosotros que se nos hace muy difícil el acto de terminar y decir “ahora vuelvo a las entrañas de la cotidianeidad”.
Seguro, el libro dice mucho, quizás lo suficiente para ser guiado por él, cautivado; pero nunca para producir que nos perdamos de la misma forma que un cuadro.

“Un buen disco lo logra”. Sí… Pero, no. Un buen disco puede hacerte creer que estás en otro lugar. Podemos poner un disco de jazz, metal, pop o lo que sea; acostarnos en nuestra cama, cerrar los ojos y sentir como los acordes y melodías penetran todo nuestro ser, como cada instrumento puede transmitir una sensación de plenitud y concordia al sonar en conjunto con el resto. La sucesión de canciones organizadas en un orden específico puede parecer llevarnos a través de un torbellino emocional del que no hay forma de escapar más que dejándose llevar y caer. Caer y despertar.
Sin embargo, con solo abrir nuestros ojos nos encontramos en esa habitación oscura y húmeda frente al mismo aparato que hace solo unos segundos provocaba sensaciones indescriptibles y ahora se encuentra inerte.

“Quizás el cine, o el teatro…”. Ni cerca. La conceptualización de lo etéreo no puede, de ninguna forma, trasladarse a la actuación.


Y es muy fácil perderse en un cuadro…

Tiene su proceso. Pero cualquier persona con la voluntad suficiente puede hacerlo sin problemas con estas simples
indicaciones.
En primer lugar hay que mirarlo, claro está. Admitir su existencia y hacernos a la idea de lo que va a sucedernos. Pero después es necesario ir más allá, observarlo con detenimiento; mirar cada estría marcada por el pincel y el polvo que pueda haberse acumulado en ellas, tratar de separar figura y fondo, contemplar el contenido volcado en el lienzo y su marco y la relación simbiótica que se ha desarrollado entre ellos. Solo de esta forma podemos acercarnos a nuestro objetivo.
Después de eso, vamos a tener que indicarle a nuestro cuerpo que se acerque al cuadro (en caso de no haberse acercado antes). Puede parecer una obviedad, pero en ningún momento tenemos que quitar la vista del lienzo, ya que se arruinaría todo el proceso y si bien es sencillo, se complica al intentarlo dos veces.
Una vez cerca del cuadro vamos a sentir como si nos absorbiera, como si el marco nos envolviese y el lienzo cubriera nuestra visión y nos dejara a oscuras. De nuevo, trataremos de no cerrar los ojos o apartar la vista.

A partir de entonces sentiremos como si la atmósfera hubiese cambiado. Un viento cálido. De a poco, nuestros ojos se irán acostumbrando a la luz (o a la falta de ella). Podremos ver una escena desplegada frente a nosotros y rápidamente la reconoceremos como el cuadro que estábamos observando hace unos momentos. Es normal, en esta instancia, sentir un poco de miedo ante la situación. ¿Cómo puede ser que nos encontremos acá si hace no más de un minuto estábamos allá? Así sabremos que lo hemos logrado, que nos hemos dejado hipnotizar. Hemos encontrado una conexión que nadie más ha logrado.

Podremos estar seguros de que ninguna otra persona podría comprender lo que estamos sintiendo; créanme, se me hace muy difícil explicarlo ahora mismo.

Mariano Azubel



miércoles, 23 de abril de 2014

Adiós Gabriel

     Un Jueves Santo terminó siendo el fin. No le dió tiempo a una última cena. Tenía una tertulia impostergable. No le permitieron quedarse un poco mas. Viste como son estas cosas, yo supongo que te llaman y difícil debe ser no contestar ese teléfono. Se fué. Y desde allí comenzó uno de los fenómenos sociales más increíbles y fantásticos que conozco o fuí testigo en mi vida: La muerte de una celebridad. La muerte de los genios, por lo general suele afectarnos de una manera diferente. Nos impregnan su sensibilidad. Tenemos la necesidad de hacernos parte de ese dolor. Tal vez sea el bombardeo de los medios el que nos conmueve, los retazos de su obra, alguna que otra anécdota que nos llega al corazón, la tristeza de los fanaticos... no sé, pero pasa que uno sintoniza con ese luto. Participa. Hasta cambia sus opiniones y sus ideas sobre la obra del genio en cuestión. Tendemos a mimetizarnos con el todo.

   
     La muerte de Gabriel García Marquez es un mojón de la historia de la Literatura Latinoamericana primero, de la Universal en otra medida. Fue quien, junto a otros grandes autores de nuestras tierras le dió entidad a la Literatura Latinoamericana.  El puñado de autores del llamado Boom que intentó realizar la Gran Novela Latinoamericana. Cosa que, este señor, si no la logró con Cien años de soledad, quedó imperceptiblemente cerca. Si no es la perfección, la roza. Alguien que llega así a los corazones, ya sea para desatar demonios o musas (acaso sean lo mismo no?) despierta siempre estas reacciones. La gente apoderándose de su esencia. De ahí que sea natural ver en tus redes sociales a la gente compartiendo notas sobre el, tirando sus frases (a veces atribuyéndole frases así, de prepo), que se lean algunos de sus libros en un ratito, o emprendan un viaje largo y paciente por su obra. También es natural que alguien haya posteado un "Gracias por todo GAEL", o que otro haya dicho que "Mi planta de Naranja Lima le llegó al corazón y siempre lo recordará por eso" y algún que otro chiche de colección. Eso generan los genios, los fuera de serie. Todos quieren ser parte de ellos, de una manera u otra.

     Por mi parte puedo contarles que Relato de un náufrago fue uno de los primeros libros que leí en la primaria. Fué, en efecto, el primer libro que me compraron. Tengo conectado ese título con la emoción de ver a mi viejo con la bolsita de la librería. Era nuevo, era mío. Recuerdo haberlo devorado antes siquiera de llegar a la primera clase de Lengua, ya tenía preguntas sobre todo el libro para la maestra. Ansioso, como siempre. Este libro soy yo impresionado con la terrible manera de contar esa historia, ese libro tambien es el símbolo del esfuerzo de mis viejos. Es mi dolor de tener que cambiarlo por el fatídico Mi planta de Naranja Lima. Es símbolo del tener y tambien del desprenderse. Lo que lo hace inolvidable. Increíblemente para mucho el que mas me marcó de su obra.

    Tambien podría contar que el amor me conectó, años despues con la increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada... Que allí entré al realismo mágico de Marquez  propiamente dicho. Que me chocaba la crueldad. Que me impresionaba que alguien me saque de la inocencia. era una bofetada que no podía dejar de recibir. También podría contar que el romance me hizo leer El amor en los tiempos de cólera a las apuradas para evitar que ir al cine con mi novia de entonces me arruine las imágenes que prefería crearme yo. Directo a la lista de pendientes de relectura que quizá no pueda cumplir. Podría hablar de Cien años de Soledad, pero para eso necesitaríamos un post aparte. Un libro aparte quizá. Es un universo, un círculo perfecto.

     La muerte de los grandes siempre nos deja algo y se lleva algo de nosotros. Hay quienes vivieron su vida alrededor de García Marquez, que los marcó. Otros a los que les pinceleó la vida en momentos importantes o por circunstancias que se recuerdan, que fue parte de nuestras vidas. Por fin, habrá quién se acerque a su obra despues de ver lo que produjo en los demás su desaparición, ese es otro gran homenaje, el mejor que se le puede hacer a un artista. Eso es lo genial que tiene el arte, que no caduca. No hay un tiempo para disfrutarlo, no hay obligación que valga. Que en paz descanse el Maestro y muchas gracias por todo...

Iván Blackpixel