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martes, 27 de noviembre de 2012
La visita
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La visita
Marcos vió entrar al extraño niño...nunca se imaginó...
Storified by Ivan Blackpixel · Tue, Nov 27 2012 07:54:13
Se fue a acostar enfurecido, sin ganas de escuchar mas reproches. Tenia muchos pensamientos dando vueltas en su cabeza y queria buscar un poco de paz en la oscuridad. Asi, quizás hasta podría llegar a dormir unas horas esta noche. Se repetía la situación en su cabeza y no podía dejar de redundar en su reacción. Se sentía débil y estupido, inutil y visceral. <br> Esto no puede volver a ocurrir dijo..., y dió un par de vueltas sobre su cama.<br> La pena y la vergüenza lo consumian, no sabia que hacer. Ademas, la oscuridad no servia de remedio y la paciencia se le habia escapado por ahi. <br> El turbio silencio de la noche se fracturó con el sonido de la puerta abriendose,un niño pequeño paseaba su remera a rayas verdes y amarillas por la pieza. Tocó todo lo que podia tocar en los muebles y casi revienta un adornito contra el suelo. Se sentó en la punta de la cama y, mirando a Marcos le dijo. Perdón, no quise causar ningun problema...
Marcos miró al niño, y no supo que decir. Se encontraba congelado, una mezcla entre confusión y temor se inyectaba en sus arterias con violencia. No se podia mover, pues la sensacion de estar entredormido habia desaparecido, y si no era un sueño...ese niño no debía estar allí. -No tenes la culpa de nada-le dijo, animándose a charlar, tratando de ocultar sus nervios. -Son cosas de grandes, vos no... te tenes que preocupar.- <br> El nene jugaba con sus dedos, distraído, escuchaba sin mirar. Bueno, le dijo perdiendo el interés, queres jugar? Es que la pieza es aburrida, no tenes tele? Quiero ver dibujitos...<br> -No, no tengo, y ahora me siento mal, estoy enojado y, no quiero jugar.Perdoname.- Dijo secamente, y se dió vuelta hacia el otro lado de la cama. - Ahora voy a dormir. Supiste entrar...sabes salir.-<br> Tal vez haya sido lo extremo de la situacion, toda la locura que arrasaba su vida en ese momento que, acepto con mucha naturalidad y demasiado velozmente la irrupción del changuito en su pieza. <br> Y por qué estas enojado? Le pregunto acercándose a su rostro parado al borde de la cama. Marcos dio un salto, sorprendido. -No te fuiste?-.<br> No tengo ganas,dijo asi, con desparpajo...con el reloj despertador en la mano. Qué lindo relojito... muy lindo. Yo cuando me enojo,no dejo de jugar, si peleo con mi amigo se me pasa rapido, porque quiero seguir jugando, y si me siento mal, muy mal...lloro... vos por qué no lloras? A mi me calma...<br> Marcos lo miró, enternecido, le acarició paternalmente la cabeza, desordenando su pelo lacio...y le dijo: <br> Los hombres no lloran... y yo ya no quiero llorar mas.
El niño lo miró extrañado, al parecer no llegaba a entender mucho lo que Marcos decia. Solo atinó a darle un abrazo, profundo y cariñoso. Marcos se sintió extraño, como absorbido por una intensa conexión. <br> El silencioso minuto que duró esa union le trajo una paz inexplicable, esa simple expresión de cariño tenía una pureza inusitada, estaba, a pesar de las brechas de edad, ese encuentro le sabia a comprension, como un encuentro consigo mismo...<br> Vamos a jugar, te vas a sentir mejor le dijo y lo obligó a levantarse de la cama. Con una sonrisa cómplice se acopló al juego, viviendolo con la misma alegria del niño, ya no sentìa temor... pero comenzó a sospechar...
Marcos disfrutaba extrañamente esos juegos infantiles con el niño, ni se dió cuenta del tiempo que pasó dibujando. Habia destruido su agenda para obtener hojas, y sus lapiceras del trabajo le servian para plasmar sus aventuras. -Por que no tenes crayones?- le preguntó, es feo dibujar sin poder pintar... A mi me gustan mucho los colores y cuando dibujo a mi familia me gusta pintar tambien. Asi par...ecemos tristes...<br> Marcos lo miró y le dijo: Los adultos no tenemos crayones, callando sus ganas de contarle que de grandes, vamos de a poco perdiendo el color. Se sintió tonto y siguió dibujando.<br> De pronto y en medio de risas el niňo se levantó del suelo y se despidió, así de la nada, tal y como vino. <br> Antes de cruzar la puerta se dió vuelta, miró al señor grande y con una sonrisa llena de inocente sinceridad le dijo: Cuando sea grande quiero ser como vos! Y se fue... asi nomas.<br> <br> Marcos nunca comprendió que extraño suceso sobrenatural lo hizo encontrarse consigo mismo. No interesaba esa respuesta, las que si, las habia obtenido de Marquitos. Desde ese momento pudo dormir tranquilo... y feliz.
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