Se ha desvanecido el último aliento que sostenía la esperanza de la vida, ya no hay nombre que me identifique, mis raíces están dispersas en una nube de heridas nunca curadas y todo sigue al azar de la mano del "como se pueda" . Al espejo encuentro trozos partidos, sin origen, sin destino. De todas las muertes ésta debe ser la peor porque se vive para padecerla ¿Qué tan alto pueden crecer estas hiedras que limitan el vuelo amarrando ilusiones ? ¿Qué tan bajo se puede permanecer sin cortar amarras o dejándose desfallecer ? Soy la hiedra o soy quien lucha ante ella. En esa faceta de inocencia declarada, Ser inmaculado, desnudo quedaron los cuidados y de limón se hicieron los duros cimientos que tornados han de aguantar. Aquí no hay esperanzas que sirvan de motor, aquí hay inercia y "el día a día" ¿Cómo se puede reconocer la esperanza en este estado de ceguera total, de necesidad urgente y básica ? Aquí se camina porque los pies todavía pueden sostener el cuerpo y moverlo. Para aquellos que no pueden esperar "Dios" les ha dado la inercia para vivir y de vez en cuando alguna sonrisa.
